Pocos (de los que van) saben ya, bien a bien, para qué sirve ir a la escuela. Básicamente, porque, para la inmensa mayoría, la escuela no sirve para obtener los saberes y habilidades para “hacerla” en la vida. Además, lo que es, representa y ofrece tampoco parece servir ya para adquirir una identidad que sea reconocible o valiosa socialmente.
En mi artículo de la semana pasada me preguntaba sobre si sería importante blindar la reforma educativa y, tras señalar que la idea de defenderla y buscar mecanismos para sostenerla sólo interesa si pensamos que esa reforma tiene elementos que vale la pena sostener, me concentré en las (muy importantes) amenazas externas que dicha reforma enfrenta de cara a las elecciones y el cambio de gobierno del 2018.
Sólo tiene sentido blindar algo cuando se considera valioso y se estima pudiera correr peligro. Evidentemente, todos los que se oponen a la reforma educativa en su conjunto, no tendrán ningún interés en evitar el que se revierta. Su interés estará, más bien, en aprovechar cualquier oportunidad para echarla abajo. En ese campo se ubican, los liderazgos de la CNTE y un número decreciente, pero significativo de sus bases.
Un modelo educativo es el norte indispensable de cualquier oferta educativa y para serlo debe incluir, al menos, tres cosas básicas. En primerísimo término, el objetivo de la empresa educativa, es decir, qué tipo de egresados/personas se busca formar. Segundo, qué conocimientos y habilidades tenemos que cerciorarnos obtengan los alumnos para convertirse en esos egresados que queremos. Tercero, cómo tenemos que enseñarles eso que hace falta obtengan los alumnos a fin de producir, en la práctica, las identidades, aprendizajes y conductas que queremos producir.
Importa felicitar a las y los maestros. Interesa hacerlo porque hay pocas profesiones de cuyos afanes y quehaceres dependamos tanto todos en lo individual y en lo colectivo. Los maestros son el eslabón que conecta lo que somos con lo que seremos y uno de los motores más potentes para proyectar y hacer realidad un nosotros distinto.
Las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) han revolucionado la forma en la que trabajamos, nos informamos, convivimos y nos comunicamos. Pocas otras innovaciones tecnológicas han tenido, de hecho, un impacto tan amplio y vertiginoso sobre nuestras vidas individuales y colectivas como las TICs.
La principal conclusión que extraigo de lo reportado y comentado en medios en relación al segundo informe del Grupo Interdisciplinario de Expertas y Expertos Independientes (GIEI) sobre el caso de los alumnos de la normal de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala es que seguimos sin saber con certeza qué pasó.
La SEP ha venido anunciando, desde principios de 2016, que, entre abril y mayo, se darán a conocer nuevos planes y programas de estudio para Educación Básica y Educación Media Superior. Si bien para muchos pudiera parecer obvia la necesidad de reformar (una vez más) la currícula escolar, existen razones de peso para preguntarse por qué y para qué.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.