En el ecosistema de la educación, las escuelas son instituciones educativas en el que los estudiantes cultivan habilidades y amistades para desenrollarse como personas. No obstante, en este ambiente aparentemente idílico, crece un acoso escolar que, en nuestro país, según SíseVE del Ministerio de Educación, (MINEDU), en lo que va del año, superan los tres mil casos reportados y se sospecha que los no reportados baten esta cifra.
El aumento del bullying en las escuelas "está cambiando el contrato social, se está convirtiendo en una cultura de impunidad, lo aprendes desde el kínder" aseguró Trixia Valle, Directora de Fundación en Movimiento.
Hace poco, el ombudsman nacional, Luis Raúl González Pérez, rindió el Informe de Actividades 2014. El inicio de su mensaje fue pesimista; acusó que la situación de los derechos humanos sufre la crisis más grave en los 24 años de la Comisión que preside desde noviembre del año pasado.
El cyberbullying salió de las aulas de clase para establecerse en las áreas de interacción digitales a través de redes sociales, se realiza a cualquier hora y desde cualquier lugar y llega a un gran número de personas, en cuestión de minutos, aseguró la psicóloga Irma Patricia Gómez Esqueda.
Aunque el acoso escolar es un problema social, no puede, ni debe, tratarse únicamente desde esa perspectiva, o sólo desde acciones y estrategias de control de daños; es necesario un esfuerzo por comprender las causas estructurales de la mentalidad individual y sus manifestaciones. El acoso es un signo de descomposición social, pero también individual.
Para restaurar el daño que los agresores crean en sus víctimas, es necesario que se tenga una conciencia clara de sus actos y genere una visión precisa de sus actos, y así, comprender que estas acciones no son las adecuadas en ningún ambiente.
El mayor riesgo de pretender contener el problema del acoso escolar en el país con leyes, es que impere el criterio legislativo en las escuelas sobre el pedagógico, señaló Eduardo Weiss Horz, investigador del Departamento de Investigaciones Educativas (DIE) del Cinvestav,
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.