Desde principio de siglo, el tema en educación en México ha sido la calidad educativa. En torno a ésta y en el afán de mejorarla se han promulgado y modificado muchas leyes y reglamentos, se han creado numerosos programas, y se han pronunciado un sinnúmero de discursos.
Si la calidad de la educación pública en México dependiera del ánimo reformista del gobierno hoy tendríamos resultados sobresalientes. Y no los tenemos.
Aún existe una fuerte vinculación entre origen social, logro educativo y destino ocupacional, un modelo que genera desigualdad e inequidad, afirmó Patricio Solís, Académico de El Colegio de México.
En México, con excesiva frecuencia, la noción de “calidad educativa” suele pensarse en clave de mínimos indispensables. Así, por ejemplo, el único indicador relativo a calidad educativa para educación básica incluido en el Programa Sectorial de Educación 2013-2018 se define como la reducción de la proporción de alumnos ubicados en el nivel insuficiente en español y matemáticas en la prueba Excale.
Mexicanos que pueden, tienden a escoger escuelas particulares para sus hijos. ¿Quiere decir que son mejores? Revisando los resultados de exámenes estandarizados como PISA y ENLACE, queda claro que si tienen resultados ligeramente superiores los colegios públicos, no es atribuible a su sistema educativo sino a las oportunidades económicas y culturales de sus alumnos. Controlando por el estatus socio económico, el desempeño es igual. Escuelas con alumnos aventajados, sean públicas o particulares, ostentan resultados similares en medidas de desempeño académico.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) a partir de este lunes 22 de diciembre contará con la Unidad de Seguimiento de Compromisos e Instrucciones Presidenciales en el Sector Educativo, la cual, fungirá como una instancia de coordinación, asesoría y apoyo técnico del titular de esta dependencia.
Por obtener durante 11 años consecutivos premios internacionales que la avalan como una escuela de excelencia, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación...
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.