En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
Pues bien, la urnas ya dictaminaron. En octubre tendremos presidenta. Los trastornos que deja el gobierno de Andrés Manuel López Obrador pueden agravarse o, tal vez, comenzar a resolverse, dependerá del liderazgo de Claudia Sheinbaum.
Aunque no lo escuché en los reportes de las marchas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, por su bélico hacer, parece que renació su vieja consigna. “Se ve, se siente, la CNTE está presente”.
Con todo y que en lugar del sustantivo calidad, en la reforma al artículo 3 de 2019 se le sustituyó por la búsqueda de la “excelencia”, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador dejará al sistema educativo mexicano en un estado cercano al desastre. Ofrecer excelencia y no cumplir no radica nada más en la falta de buenas políticas, sino en una política árida, mediocre, sin perspectivas de mejora.
No es el fin del divorcio, tal vez un acercamiento estratégico. Tras cuatro años del rompimiento entre la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y el presidente Andrés Manuel López Obrador, este lunes se reunieron de nuevo. El Presidente recibió a una comisión de la dirigencia por alrededor de tres horas en Palacio Nacional.
Susan Robertson es profesora de la Universidad de Cambridge, muy conocida por sus posiciones críticas respecto a la mala conducta de los gobiernos en la regencia de la educación pública, tanto en su país como en el mundo. También censura el ascenso de la influencia de los organismos intergubernamentales, en especial de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y la promoción de PISA, como uno de los instrumentos para gobernar la educación por medio de los números.
La Mejoredu efectúa tareas importantes y genera información valiosa para saber cómo se encuentra la educación básica: evaluaciones diagnósticas, les llama.
La educación en el mundo está llena de ritos y ceremonias que son parte primordial para mantener visiones compartidas y alcanzar propósitos no sólo del aprendizaje de los estudiantes, sino también valores de convivencia e inclusión social.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.