Con la política, la pluma y acciones legales continúa la contienda por la educación nacional. El grupo gobernante y sus aliados cantan victoria por la aprobación de las leyes reglamentarias del artículo 3º de la Constitución que entierra la Reforma Educativa del gobierno de Enrique Peña Nieto. Es, en esencia, una contrarreforma que caracteriza el alcance ideológico de la Cuarta Transformación y la capitulación ante las fuerzas del corporativismo sindical.
Es una vuelta al pasado.
En sus famosas tesis sobre la dominación legítima, Max Weber argumentó que la credibilidad es la base de esa legitimidad. Si la gente no acepta como buenas las propuestas del gobernante y su cuadro administrativo (burocracia, partido y afines en el parlamento), disminuye su confianza en el gobierno.
Con todo y que el presidente López Obrador y en mayor escala el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, hablan de la Nueva escuela mexicana (NEM), mientras no se elaboren las leyes secundarias y se definan las líneas dominantes, la noción no pasa de ser una consigna. Sin embargo, la política que se enarbola puede caracterizarse con cierta claridad.
¡Se cumplió el ritual! Sin sobresaltos, el presidente Andrés Manuel López Obrador inauguró el ciclo escolar, el primero de varios. Ni entregó una pieza conceptual donde planteara una visión del porvenir ni dijo algo nuevo, aunque trató de sembrar optimismo en los alumnos. Se refirió a las becas, a los apoyos directos a cada escuela y ratificó que los maestros nunca serán ofendidos.
Como todo en esta vida, la mirada depende del color del cristal, como diría Ramón de Campoamor. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) lo mismo frena el agandalle que quiere realizar la Secretaría de Educación Pública (SEP) en las nuevas leyes secundarias, que se lanza a huelga en la primera semana de clases. Pero, de acuerdo con el presidente Andrés Manuel López Obrador, la Coordinadora actúa de manera responsable; en tanto, la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se inclina ante el jefe del Ejecutivo.
Algo no funciona en la narrativa del gobierno. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación dice que el presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó a la Secretaría de Educación Pública establecer mesas de trabajo para discutir sus proyectos alternativos e imprimir sus libros de texto. Luego la SEP declara que eso no se podrá, que va en contra de la ley, hasta el senador Ricardo Monreal, quien apapachó a la CNTE cuando fue gobernador de Zacatecas, dijo que eso no.
Si bien es cierto, es difícil definir conceptos abstractos, puede decirse que la ideología es un sistema de símbolos compartidos por individuos y grupos sociales. Antonio Gramsci distinguió el concepto; hay ideologías orgánicas y arbitrarias; dominantes (o hegemónicas) y subordinadas. Otros autores la definen como la “conciencia falsa”, para contraponerla a concepciones filosóficas.
La Reforma Educativa y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) parecen estar amarrados con una liga indisoluble: son protagonistas de estudios académicos recientes. Acaso no pueda concebirse la reforma de 2013 sin la consigna de “recuperar la rectoría de la educación” en referencia obvia al tipo de dominación corporativa que señoreó en el sector educativo por décadas… y que quizás regrese.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.