A juzgar por sus actos, el presidente López Obrador se desesperó por el retraso para legislar el fin de la Reforma Educativa del gobierno de Peña Nieto y encumbrar la de la Cuarta Transformación. Pero la desesperación es mala consejera, o tal vez buena, si se acomoda a un fin más allá de la enmienda constitucional. Me refiero a la tentación de restablecer la República imperial.
La semana que terminó fue rica en definiciones del presidente López Obradorrespecto al sistema educativo. Dos de ellas se contraponen. Comienzo por la más reciente y, pienso, de mayor trascendencia.
En mi artículo del miércoles 3 de abril expuse el reclamo de los gobernadores al gobierno central por el agobio (Héctor Astudillo, gobernante de Guerrero dixit) que representa la nómina educativa.
El miércoles 27 de marzo, los gobiernos de Michoacán, Oaxaca, Guerrero y Zacatecas convocaron a un foro para discutir “La educación Pública en México” o, más bien dicho, qué hacer con las broncas que les heredó el Acuerdo para la modernización de la educación básica de 1992. Los estados ya no pueden con la nómina educativa.
El miércoles 27, las comisiones de Educación y de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados aprobaron el dictamen de enmiendas a los artículos que rigen la educación nacional. La sección 22, de Oaxaca, la vanguardia de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), tenía bloqueado el Palacio Legislativo y había impedido tres sesiones.
No es un secreto que guardo distancia con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y sus facciones. Con frecuencia critico sus acciones y su estrategia, de vez en cuando también a sus dirigentes con nombre y apellido. No obstante, también tiene proyectos de educación, aunque pasan desapercibidos en la plaza pública, quizá por su afán pleitista.
Para unos, causó un daño terrible al magisterio, por eso hay que abolirla. Para otros, no pasó nada, fue pura propaganda sin consecuencias tangibles. No acabó con la herencia ni la venta de plazas, tampoco tocó la corrupción existente. Hoy voy a rebatir este último punto, dado que, si no causó efectos, entonces, ¿por qué hay fuerzas que quieren echarla para atrás? Para ello, un relato telegráfico de las pugnas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación contra el gobierno de EPN y su reforma.
En su conferencia de prensa del lunes, el presidente Andrés Manuel López Obrador se manifestó en contra de los poderes paralelos a su gobierno. Claro, se refirió a los órganos autónomos y a las organizaciones de la sociedad civil. Me puse a pensar si el Presidente también consideraba a las entidades corporativas como entes que han usurpado amplias funciones del gobierno y hasta del Estado.
La plaza pública está poblada de mensajes, claros unos, confusos otros, acerca de lo que el presidente Andrés Manuel López Obrador plantea hacer con las estancias infantiles, destinadas a los segmentos pobres de la población, y del cambio del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología hacia el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt), que considera al nivel más alto de formación de científicos y fomento a la innovación.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.