Ayer, martes 16 de octubre, el secretario de Educación Pública, Otto Granados Roldán, presentó el Sexto Informe de labores de la dependencia. Fue una ceremonia sobria, con algo de nostalgia en el ambiente. Me invitó a comentar el documento. Con ligeros cambios, transcribo las palabras que pronuncié.
A mi abuela, muy al estilo de Esopo o de Jean de La Fontaine, le daba por fabricar fábulas para que mi tío y yo, que crecimos juntos, nos fuéramos a la cama con algún pensamiento agradable. Aunque con muchos velos, recuerdo algunas. La que hace referencia al título es la metáfora del gusanito que no quería meterse al capullo, por más que su mamá y su abuela —que eran personajes de aquellas narraciones— querían convencerlo hasta que le dijeron que cuando saliera de allí sería una mariposa bella. ¡Si me dan alas, vuelo! Dijo entonces el gusanito, pero las quería de inmediato.
En El político y el científico, Max Weber asentó: “En los círculos académicos y científicos es una especie de enfermedad profesional. Pero precisamente en el hombre de ciencia, por antipática que sea su manifestación, la vanidad es relativamente inocua en el sentido de que, por lo general, no estorba el trabajo científico. Muy diferentes son sus resultados en el político, quien utiliza inevitablemente como instrumento el ansia de poder”. Ser vanidoso en política conduce a la sinrazón y que el sujeto pierda el sentido de las proporciones.
No se puede negar la importancia del movimiento ni del despertar de los jóvenes. Pero fue una revuelta que se manifestó en la Ciudad de México y sus alrededores. En otras partes del territorio hubo movilizaciones —y no muchas por la llegada de los juegos olímpicos— sólo hasta después de que se supo lo de la aciaga forma que utilizó el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz para acallar la protesta.
Conozco al futuro secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, en persona y en su hacer político. Me cae bien, me parece simpático y tiene un trato de caballero. Es un profesional responsable y educado. Siendo él subsecretario de Planeación y Coordinación Educativa, en el gobierno de Carlos Salinas, presidía la parte mexicana de la Comisión México Estados Unidos para el Intercambio Educativo y Cultural; yo fungía como director ejecutivo. Fue cuando me di cuenta de los atributos que mencioné arriba.
De acuerdo con declaraciones del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, la política educativa de su gobierno se regirá por el respeto absoluto a los maestros; considera que la Reforma Educativa del gobierno de Peña Nieto se encaminó a denigrarlos y a poner el sistema educativo de cabeza. Por ello, convocó a la ciudadanía, en especial a docentes y padres de familia, a una consulta para alcanzar un Acuerdo nacional para una educación con equidad y calidad para el bienestar de todos los mexicanos.
La diosa fortuna apapacha a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Andrés Manuel López Obrador y su gente en el Congreso van de su mano por todo. Sin embargo, parece que no se dan cuenta de que, si conceden todo a la Coordinadora, serán sus líderes quienes gobiernen en la educación básica y no las autoridades que designe el futuro Presidente. La CNTE busca el poder absoluto en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y los astros se le están alineando.
El viernes 14 de septiembre, mi compañero, David Vicenteño y yo entrevistamos al secretario de Educación Pública, Otto Granados Roldán. Fue una conversación abierta, no hubo preguntas a modo, tampoco se trataba de agredir. Interrogamos al secretario al alimón, cada uno inquirió lo que parecía más importante: el reportero la coyuntura y su opinión sobre los hechos presentes; el académico sobre la perspectiva del sexenio y el futuro inmediato.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.