“De la Reforma Educativa aprobada en el Gobierno de Enrique Peña Nieto no quedará ni una coma, una vez que el tema sea abordado por el Congreso”, declaró contundente el diputado Mario Delgado, jefe del grupo parlamentario de Morena. Está montado en la ola de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que el pasado miércoles mostró su músculo en la Cámara de Diputados.
El relato es límpido: los legisladores del partido hegemónico preparan enmiendas legales rumbo a una reingeniería burocrática con el fin de comenzar a perfilar la puesta en marcha de las promesas de campaña del hoy presidente electo, Andrés Manuel López Obrador
De acuerdo con porciones de la literatura internacional sobre reformas educativas, todos los intentos de cambio expresan propósitos preclaros —elevar la calidad de la educación es el dominante en estos años— aunque a veces sus acciones se encaminan a lo contrario. Hay reformas “placebo”, como las califican Mark Ginsburg y Susan Cooper: ofrecen remedios a males detectados, pero son inocuos. Otras son “idílicas” porque hacen propuestas inalcanzables que, sin embargo, generan expectativas en amplios grupos que, al ver frustrados sus anhelos, caen en la desesperanza o en la protesta política. Éstas, según Hans Weiler, provocan legitimidad “compensatoria”, pero de corta duración.
El 23 de agosto recibí una carta extensa del doctor Javier C. Ruiz Mijangos, inspector general de secundarias en Jalisco. Me comenta que es un asiduo lector de textos sobre su materia, que ha leído más de 90 piezas sobre la “llamada” Reforma Educativa y me invita a que haga trabajo de campo, realice entrevistas y levante encuestas; él me ofrece apoyo logístico para esas tareas. Excepto encuestas, que no levanto desde el año 2000 —por su costo y la complicación de seleccionar una muestra representativa—, siempre ando tomando notas y charlo con frecuencia con maestros, directores de escuela, funcionarios de varios niveles y colegas. Todos aportan información y opinión que me apoyan a normar mi criterio y a modular mi juicio.
“Olvidemos nuestro enfado y volvamos al amor/porque si no es a tu lado dónde voy a estar mejor”, así comienza la canción de Marie Laforêt, popular en los años 70. Bien, parece que los militantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que alguna vez estuvieron enojados con el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, hoy le dan el sí, pero con ciertas condiciones. En el otro lado, sin quedarse atrás, el Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación también quiere que se olviden sus mohínas y regresará al carril de subordinación corporativa ante el nuevo jefe; claro, con algún provecho.
Se pusieron sobre la mesa varias cartas que permiten ver por dónde le gustaría navegar al próximo gobierno; aunque, como se sabe, el sendero político no se traza con gustos y afanes nada más. Se requieren instrumentos políticos. En la consulta van a brotar al por mayor.
Se prolonga la contienda por la Reforma Educativa, por la educación pública, su derrotero y funcionamiento. A juzgar por las declaraciones del Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, y sus cercanos, la reforma se acabará en cuanto él empiece en sus funciones. No obstante, expresó que es respetuoso de los tiempos y las formas, del derecho, pues. En la reunión inédita entre los dos equipos de gobierno —el que se va y el que llegará— se dio un duelo de caballeros entre AMLO y Enrique Peña Nieto. El Presidente refrendó y defendió lo hecho con la reforma, pero no aventuró a asegurar que insistirá en ella más allá de su gobierno.
Las expectativas crecen. Periodistas y colegas, tal vez también muchos maestros, se pregunten qué dirá mañana Elba Esther Gordillo. Columnas políticas y mensajes en las redes sociales especulan acerca de su retorno. Unos la ven de nuevo manejando los hilos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, asunto que provoca temor en los dirigentes formales e ilusiones en los antiguos líderes, quienes fueron sus vicarios fieles. Los gobiernos —el saliente y el entrante— muestran cautela; el secretario de Educación Pública, Otto Granados Roldán, no ha hecho declaración alguna y el futuro jefe de la SEP, Esteban Moctezuma Barragán, decidió esperar a mañana.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.