Un tropel de comentarios estalló a partir del momento en que Esteban Moctezuma Barragán anunció que Gilberto Guevara Niebla sería el encargado de la Equidad para la Educación en el futuro gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Guevara Niebla no es un personaje cualquiera; es figura nacional, fue uno de los dirigentes más destacados del movimiento de 1968.
La distinción que hace Merquior entre las ideas de Rousseau y Weber acerca de la legitimidad —el modo en que gobernantes y caudillos la adquieren o la pierden— es fundamental. Rousseau defiende la tesis del contrato social; la legitimidad emana de la voluntad popular; los ciudadanos ceden parte de su albedrío al jefe del Estado a cambio de seguridad, libertad y vigencia de sus derechos. La concepción de Weber es de sociología política. Para él, el gobierno en una sociedad es un asunto de dominación, de ejercicio del poder y también de organización jurídica del Estado para brindar servicios a la población. En su concepción, hay varios tipos de dominación legítima, de acuerdo con la personalidad del gobernante (tradicional, carismática y burocrática).
Si bien las tres palabras que aparecen en el título pueden usarse como sinónimos, hay sutilezas que vale la pena destacar para armar un pequeño alegato acerca de lo que implica la Reforma Educativa. Pensé en liberar mi exposición con cuatro D, no nada más con tres. Discusión sería la cuarta, pero la empleo como palabra clave en las definiciones que voy a estipular.
Tanto el futuro presidente, Andrés Manuel López Obrador, como su secretario de Educación Pública designado, Esteban Moctezuma Barragán, siembran optimismo entre los jóvenes, “no habrá rechazados en la educación superior”, o alientan los ánimos de quienes se vieron afectados por la nueva configuración de la carrera docente o perdieron canonjías: “Se derogará la Reforma Educativa”. Empero, no forjan certidumbre acerca de lo que pasará dada la ambigüedad de ciertas propuestas.
En el otro flanco, el gobierno que termina teje mensajes para defender las innovaciones. Tal vez el presidente Enrique Peña Nieto y su tercer secretario de Educación Pública, Otto Granados Roldán, perciban que las enmiendas al artículo 3 y la forja de nuevas leyes son insuficientes para blindar la Reforma Educativa. Por ello aprovechan cada espacio para insistir en que representa un cambio estructural de gran magnitud y que el nuevo marco normativo implica un futuro promisorio para maestros y niños mexicanos. Además, que el valor del mérito y la transparencia para otorgar plazas a los maestros son fuente —que no garantía segura— de que los alumnos adquirirán los aprendizajes clave para desempeñarse en el futuro. El discurso de los jefes en retirada no muestra nostalgia y, aunque ve riesgos, insiste en que los cambios generan esperanza en un futuro mejor.
Tal vez, en los meses por venir, el equipo entrante ofrezca más pistas sobre el cómo y cuándo de sus ofertas. No se nota todavía un pregón constructor de algo nuevo, resuenan más las censuras a lo hecho en este gobierno. Cierto, los próximos gobernantes hablan de trasladar la Secretaría de Educación Pública a Puebla y crear 100 nuevas universidades con énfasis en carreras tecnológicas, pero ponen el acento en desmantelar la Reforma Educativa o sustituirla por un nuevo plan. Aseveran, mas no garantizan a los maestros que los apoyaron, que echarán para atrás la evaluación docente o aspectos de ella.
El 26 de julio, en actos separados, el Presidente y el secretario de Educación Pública emprendieron la defensa de la Reforma Educativa. El primero la ve como un logro consolidado, el segundo muestra los avances en la profesionalización docente, pero no esconde su preocupación por lo que pueda venir.
El presidente Peña Nieto expresó en el rito anual de premiación a los niños más aplicados del país que la Reforma Educativa “… ya es un logro del que deben sentirse orgullosos los mexicanos… que es aplaudido por los maestros y maestras de México, quienes se incorporaron e hicieron suyo este cambio estructural, a veces con resistencia…”.
Vivimos tiempos convulsos. En el terreno de la educación, el futuro presidente, Andrés Manuel López Obrador, al igual que su secretario de Educación Pública designado, Esteban Moctezuma Barragán, anunciaron varias de las dificultades esperadas, aunque todavía no se dibujen bien los perfiles. El mensaje de que la Secretaría de Educación Pública se trasladará a Puebla genera inquietud entre la burocracia, tanto en la profesional como en la sindicalizada. Las comunicaciones de que no habrá rechazados en la educación superior siembra expectativas en miles de jóvenes, pero genera desasosiego entre las autoridades de las universidades públicas.
Esos disfrutes se espaciaron, primero por los ajetreos citadinos; después llegaron a su fin cuando a Lucila la atacó por primera vez el cáncer. Mas su carácter y fortaleza le sirvieron para recuperarse y disfrutar de su trabajo y su vida unos años más. No dejó de producir ni de dar clases, incluso coordinó uno de los foros recientes que organizó el Consejo Mexicano de Investigación Educativa en la pasada campaña electoral.
Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica, federal, compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior; pero unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental. Artículo 40 de la Constitución
Entonces, ¿dónde sí puede echar reversa?: suavizar la evaluación docente, reducir el concepto de mérito para el ingreso y la promoción y echar para atrás el nuevo modelo educativo. Las consultas anunciadas van por ese camino.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.