En los últimos tres años, digamos a partir de 2014, la corrección política reside en criticar al presidente Peña Nieto, a la política del gobierno —ya porque se ejecuta, ya porque no— y, en el campo que trabajo, al secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, y la Reforma Educativa. Cierto, la SEP no ha estado lisiada y poco a poco ha propagado los haberes que le supone a la reforma y a la política educativa. La oposición, en consecuencia, ha disminuido, si bien puede resurgir en cualquier momento.
A finales de abril, impartí una conferencia en la Universidad Marista de Querétaro. La pregunta de un maestro me motivó a pensar que algo no cuadra con el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, y con la afamada alfabetización digital.
Adapto el concepto tecnología del poder del texto de James March y Johan Olsen (El redescubrimiento de las instituciones: la base organizativa de la política), que lo definen como una práctica rutinaria que se ejerce en el seno de las instituciones. Incluye creencias, paradigmas, códigos, culturas y conocimiento que rodean, apoyan, elaboran y contradicen esos papeles rutinarios. Lo cual implica conductas previsibles, pero también mudanzas en el comportamiento de quienes ejercen el poder político.
El INEE no sólo es una aspiradora de información, también ofrece análisis y divulga los resultados mediante publicaciones periódicas y libros producto de sus investigaciones. El INEE, como cabeza del Sistema Nacional de Evaluación Educativa, es una representación fiel de lo que Guy Neave denominó el Estado Evaluador. Pero también es el promotor de una mejor educación. No es fácil encajonarlo en un solo embalaje, sus faenas son una mezcla de tendencias tecnocráticas, con aspiraciones de equidad y diversidad.
El 21 de marzo es una fecha clave en México, pero más en Oaxaca. Allí, rito y ceremonia se maridan para festejar al benemérito. Pudiera decirse que es el día más importante en el calendario político del estado. El gobernador, Alejandro Murat, lo escogió para inaugurar las audiencias públicas, donde él y su gabinete escucharían demandas de la sociedad.
Lo que escribo hoy me atañe, pues afecta al programa de Doctorado en Ciencias Sociales, de mi Casa abierta al tiempo. En éste dedico la mayor concentración de mi docencia de posgrado, tengo estudiantes bajo mi tutoría e imparto un seminario a la generación que ingresó en enero de este año. Cuando les llegó la noticia de que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología dijo no a su postulación a una beca, cundió el pánico, una computadora rechazó su solicitud. Ellos dependen de la beca como medio de supervivencia.
Como lo discuten autores de varias perspectivas, el control de los símbolos es muy importante para el ejercicio del poder político. Los gobernantes sagaces utilizan parábolas para acrecentar la credibilidad de su acción y, en consecuencia, desplegar su autoridad con mayores márgenes de certidumbre.
La solidaridad es un objeto poco frecuente en la investigación educativa. No tiene el atractivo de otros asuntos de filosofía o política de la educación. Sin embargo, su análisis y promoción es fundamental para una educación democrática. El estudio de la práctica docente corre por otro carril. Hay incontables proyectos que la tratan, desde diversas configuraciones teóricas y empíricas, ya para cuestiones pedagógicas en general, ya para un campo particular.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.