En el ámbito de la educación mexicana seguimos discutiendo asuntos que nunca existieron más allá de la Constitución. El artículo 40 establece: “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica, federal, compuesta de estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior; pero unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental”.
Cuando leí los puntos acerca de la Reforma Educativa que expuso el Pacto por México, me pregunté hasta dónde llegaría el gobierno en su intento por retomar la rectoría de la educación. Malicié que detrás de ese objetivo expreso, se asentaban tres propósitos implícitos: recentralizar el poder en la institución presidencial, lindar —no extinguir— al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y acrecentar la legitimidad del Estado, no sólo del gobierno y los partidos firmantes.
En las reformas educativas los gobernantes que las inician tienen ciertos propósitos en mente y saben qué tradiciones quieren suprimir. Aunque definan rutas críticas y “escenarios” posibles, nunca saben si el contexto les será favorable. Pero lanzan sus consignas con el ánimo de cambiar usanzas y, aunque no sea una finalidad explícita, dejar huella.
Cuando los altos funcionarios del Estado —digamos, los secretarios de Educación Pública— ejercen conforme a su convicción personal, sin tomar en cuenta las condiciones institucionales ni las relaciones del entorno, lo más seguro es que fracasarán en sus intentos. Los políticos, por definición, no pueden conducirse bajo una ética absoluta. Tienen la obligación moral (el imperativo categórico, diría Kant) de medir las consecuencias de sus actos, de ser responsables.
“El que pega primero pega dos veces”, recita un refrán popular. No es que hoy traiga el refranero en la mente, sino que esa conseja caza bien con la bienvenida que la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, de Oaxaca, le dio al novel gobernador, Alejandro Murat. De paso, la S22 siguió haciendo mofa de la “implementación” de la Reforma Educativa. Resultó que el obsequio de tres mil 700 plazas (menos una) fue un acto de justicia, según lo expresó el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño.
Las relaciones entre la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y los gobernadores de Oaxaca parecen surgir de un cuento tenebroso. Algunos aplauden la “visión” del novel gobernador, Alejandro Murat, por haberse reunido, a escasos días de iniciar su gobierno, con la Comisión Política de la Sección 22 y lograr acuerdos con los maestros disidentes. Éstos se comprometieron, según el boletín del gobierno local, a respetar el calendario escolar, normalizar la prestación de los servicios de educación y que los egresados de las normales participen en la evaluación para el ingreso.
ngresé a mi Casa Abierta al Tiempo en 1981 y, aunque anduve ausente casi diez años, nunca me fui del todo. La Universidad Autónoma Metropolitana forma parte de mi vida, no me considero un empleado, siento su vibrar en mi experiencia profesional vital. Como tengo a la UAM en mi corazón —y mis entrañas—, en mis artículos de Excélsior casi no hago comentarios a sus acaecimientos, salvo cuando hay algo extraordinario.
Alejandro Murat Hinojosa tomó posesión del cargo de gobernador de Oaxaca en un contexto que presagia borrascas. En el ámbito nacional, la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos nos trae de cabeza; en la trama local, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación mostró sus garras.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.