Con mentiras, verdades a medias y pactos ocultos, se resolvió el conflicto de los maestros disidentes de Chiapas, en apariencia. Indico que la solución es figurada, porque tanto los movilizados de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), como las autoridades estatales y federales sólo compraron tiempo.
Frentes políticos puede considerarse la posición editorial de Excélsior. En su entrega del 9 de septiembre sentenció: “Urge acabar con la guerra entre magisterio y gobierno federal”. Apremio que acaso comparta la mayor parte de la población, aunque haya interesados en que se prolongue, porque de esa manera, piensan, se debilitará más la presidencia de Enrique Peña Nieto.
Los comentarios críticos —que agradezco con franqueza— me inducen a esclarecer un punto que para los académicos es el pan de cada coloquio, simposio o congreso de cierto calibre, pero no tiene por qué serlo para el común de los lectores. No digo que sea ignorancia, pero sí falta de familiaridad con hábitos de un grupo “raro” de personas que se reúne a discutir asuntos que al final de cuentas sólo tienen que ver con el avance del conocimiento, muchas veces sin consecuencia práctica.
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) persiste en su movilización y ataque a la Reforma Educativa. En tanto, el gobierno no le atina, no sabe cómo frenar a los maestros disidentes. A juzgar por las posturas, parece que el enfrentamiento va para largo.
De acuerdo con David Phillips, en el siglo XIX había investigadores que viajaron a otros países con la intención de aprender del ejemplo y contribuir a la mejora de la educación “en casa”. Aquellos trotamundos establecieron una tradición en la educación comparada que persiste: la información del mundo puede inspirar reformas educativas.
Ese capítulo es bicéfalo. Pinta las bondades del desarrollo profesional docente y arguye (con gentileza, sin un lenguaje rudo) sobre el cambio apremiante e imperioso de las escuelas normales.
El modelo educativo y propuesta curricular que presentó el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, el 20 de julio, contiene elementos que orientarán a la Reforma Educativa más allá de lo administrativo y laboral. Esto no significa que por el hecho de que la apuesta sea lógica la sustancia cambiará.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.