El 20 de julio, el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, presentó el modelo educativo y la propuesta curricular con los cuales el gobierno pretende que la Reforma Educativa llegue a las aulas. La ceremonia fue lucidora, pero en un contexto entreverado, donde actores políticos y sociales jalan para su lado.
Autores institucionalistas que analizan las relaciones de poder, usan la noción de tecnología del poder para estudiar las luchas políticas. No hay un consenso respecto de su significado, pero cuando la emplean se entiende lo que quieren transmitir.
El pasado 20 de julio, el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, presentó el modelo que, supone él, plantará materia pedagógica a la Reforma Educativa. En mi entrega del domingo 24 de ese mes expuse las coordenadas de la ceremonia. En los siguientes cuatro miércoles glosaré los componentes de la propuesta gubernamental. Hoy patentizo el mirador que escogí para examinar el texto y mi postura ante la reforma.
“Del lado del gobierno nos quedamos con un buen sabor de boca de esta reunión”, declaró el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, tras la primera reunión con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y la Comisión Nacional Única de Mediación (Excélsior 23/06). Agregó: “Sin embargo, la decisión de acotar los actos de violencia y los bloqueos carreteros en distintos estados será sólo de la Coordinadora”.
Trato de encontrarle lógica a la trama que acorrala a la Reforma Educativa del gobierno de Peña Nieto. Tal vez sea trabajo para un titán, el cosmos está enredado. Me aventuro a echar piales para ver si capturo algo:
El secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, presentó el 20 de julio tres documentos que conforman el Nuevo Modelo Educativo. Es una propuesta seria que requiere de análisis escrupulosos. No los quiero hacer de botepronto sin leer con atención los dos documentos principales: Los fines de la educación en siglo XXI, que es breve; y El modelo educativo 2016.
No conozco la propuesta, pero di seguimiento a los foros de consulta nacional para la revisión del modelo educativo y he leído porciones anchas de las piezas oratorias del secretario Nuño (espero que la de hoy no sea luenga ni improvisada). Haré un ejercicio en imaginación; el habla de este artículo es conjetural.
Para la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación era crucial que el gobierno la reconociera como interlocutora válida. Estuvo buscando el “diálogo” con la Secretaría de Gobernación por más de un año. Hoy tiene un asiento privilegiado, pero no mueve un milímetro su exigencia principal: abrogar la reforma constitucional.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.