Mañana, 2 de junio, se cumplirán 50 años de que una turba enardecida de estudiantes del Instituto Tecnológico de Durango y de la secundaria Benito Juárez tomaron las instalaciones de lo que en aquel entonces la gente de la entidad consideraba la mina de fierro más grande del mundo, la fuente de la prosperidad de Monterrey: el Cerro de Mercado.
En un pasaje —que contiene una carga misógina y por eso es poco citado—, Maquiavelo sentencia que, por ser mujer, la fortuna: “…se deja vencer más de los que la tratan con aspereza que de los que la tratan con blandura... como hembra es siempre amiga de los jóvenes porque son menos circunspectos, más irascibles y se le imponen con audacia”. En sus tratos con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la fortuna ha sido generosa con el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño. Él la busca y la corteja. En el hacer político, la fortuna se marida con la osadía.
El artículo 76 de la Ley General del Servicio Profesional Docente sentencia: “… el Personal Docente… que incumpla con la asistencia a sus labores por más de tres días consecutivos o discontinuos, en un periodo de treinta días naturales, sin causa justificada, será separado del servicio”.
El régimen de la Revolución Mexicana estaba en pañales cuando el presidente Venustiano Carranza decretó que a partir del 15 de mayo de 1918 la nación debería honrar a los maestros. Fue un acto de congruencia, la Revolución debía mucho al gremio. Carranza escogió esa fecha para que coincidiera con la de la toma de Querétaro por las fuerzas liberales, que marcó el fin del imperio de Maximiliano.
Mi artículo del miércoles pasado, “Fin del monopolio: perseverancia del normalismo”, provocó reacciones que me condujeron a una relación epistolar con amigos. Retomé dos posturas de esas cartas en mi columna del domingo 1 de mayo, “Normales rurales: el eslabón más débil”.
El secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, anunció en marzo que, con la aplicación de la Ley General del Servicio Profesional Docente, se pondrá fin al monopolio de las normales como semillero de maestros. Una medida que, como casi todas las de la Reforma Educativa, desata polémicas y enciende ánimos. Docentes e investigadores de raigambre normalista conjeturaban que esa medida —y la reforma en su conjunto— es un propósito del gobierno para acabar con las escuelas normales.
De Aristóteles a Paulo Freire, pasando por Kant, Rousseau, Vasconcelos y otros grandes educadores, la idea de enseñar con el ejemplo —aunque expresado con palabras diferentes— es una constante en las teorías pedagógicas clásicas. También en los enfoques que emergieron con la nueva sociología de la educación, como el del currículo oculto.
Más de 25 millones de alumnos, alrededor de un millón de docentes y cerca de 100 mil trabajadores administrativos retornaron ayer a las escuelas. No fue un día cualquiera. El regreso a clases tiene personalidad y patrimonio simbólico propios. Incluye alegrías, enojos y hasta dramas individuales que, sumados, presentan grietas en la cohesión social.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.