En una de sus máximas el filósofo liberal Bertrand Russell sentenció: “La democracia es el proceso por el cual la gente elige al hombre que va a cargar con la culpa”. Andrés Manuel López Obrador obtuvo una votación histórica el 1 de julio de 2018 y desde ese día comenzó a centralizar el poder. Conjeturo que será más recordado por sus pifias que por su obras faraónicas, que también son pifias.
Continúan las protestas y acciones contra la intención del gobierno de la Cuarta Transformación de finiquitar las escuelas de tiempo completo. La organización de la sociedad civil, Mexicanos Primero (MP), quizás sea la más acuciosa y persistente en la defensa de ese programa.
En la narrativa del presidente Andrés Manuel López Obrador, él y su gobierno de grandes ideales de transformación, son víctimas de innumerables villanos: neoliberales, conservadores, feministas, fifís, empresarios, periodistas y hasta parlamentarios europeos. Quienes defienden a las escuelas de tiempo completo no lo hacen porque sea un buen programa, con dosis de equidad que beneficia a madres trabajadoras y a sus vástagos en la escuela.
Pues sí, parece que avanza el retorno a clases presenciales en la educación básica. La Secretaría de Educación Pública responde a una demanda sentida, pero ni la SEP ni los docentes —tampoco la academia— hemos precisado los aprendizajes que dejó la pandemia, aunque sí bastante de los daños y deudas. Encima de ello, por capricho presidencial, subsisten debates que tienden a arraigarse.
En el gobierno de la Cuarta Transformación la política de aspiraciones desplazó al gobierno por planes y programas. La ideología preside la vida institucional y se despliega vigorosa en la plaza pública; las mañaneras marcan la pauta. El desgobierno causa infortunios en el presente y las consecuencias futuras serán execrables, pienso.
Rematé mi artículo de la semana pasada con el apunte de que al sector educativo le llueve sobre mojado. Referí al anuncio de la Auditoría Superior de la Federación de que no ejecutaría la Auditoría de Desempeño 1514-DS, que corresponde a la Evaluación de la Política Educativa en el Desarrollo Económico de México; la publicó en el Diario Oficial de la Federación (11/02/22).
Para quienes nos dedicamos al estudio de la educación internacional y comparada, los informes de los organismos intergubernamentales son fuente de conocimiento y de reflexión. También usamos conceptos e ideas para enmarcar los análisis de problemas domésticos.
Por mucho tiempo el laicismo experimentó su versión jacobina, es decir, se entendía como doctrina antirreligiosa y, sobretodo, anticlerical. Para luchar contra esa concepción segmentos de la Iglesia católica apoyaron a los cristeros, que también quería terminar con esa idea.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.