El 8 de agosto de 2021, el periódico La Jornada publicó una nota titulada “Retroceso, suplir internados y comedores por becas en normales rurales: expertos”, donde se explicaban las intenciones del gobierno federal en turno, de entregar becas de manutención a cada estudiante de las Escuelas Normales Rurales (ENR) del país, con el fin de pagar alimentos y vivienda. En esa nota, aunque no aclara que el gobierno federal lo diga explícitamente, se señala que esta iniciativa eliminaría directamente los internados de estas escuelas, aspecto que, según la voz de los especialistas en el tema y de los propios normalistas rurales entrevistados, sería un “gran retroceso y golpe al normalismo rural”, debido a que dichos internados no sólo son lugares físicos, sino “espacios de construcción colectiva” y ligados a la búsqueda de la justicia social. Como lo explica una de las entrevistadas, los internados de las ENR “son como otra escuela” donde es posible encontrarse con otros/as estudiantes, diversos/as en muchos aspectos, con los cuales se comparten conocimiento e ideas, se aprende mutuamente y en colaboración.
El pasado 29 de abril, en el marco del Seminario de Política Educativa Faro-ODEJ, se discutió acerca de los alcances y retos del Programa Escuelas de Tiempo Completo, sobre los riesgos de su desaparición y la propuesta de que se incluya en el Programa la Escuela es Nuestra (PLEEN). En el seminario participaron Alma Maldonado, investigadora del DIE-Cinvestav, César Velázquez, profesor-investigador del Departamento de Economía de la Ibero Ciudad de México, y Fausto Sandoval, profesor indígena rural cuya escuela, en Oaxaca, fue beneficiaria del programa.
El viernes 18 de marzo se realizó el sexto Seminario de Política Educativa Faro-ODEJ con el objeto de analizar la propuesta del Marco Curricular 2022 bajo la perspectiva del análisis de políticas públicas y el derecho a la educación. Estuvieron presentes los especialistas Eduardo Andere, Irma Villalpando y Luis Medina Gual. En esta ocasión, se analizó la propuesta curricular desde una postura crítica y reflexiva que diera luz sobre los claroscuros del Marco Curricular.
El pasado 18 de febrero, en el marco del Seminario de Política Educativa que promueve el Departamento de Educación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, a través del Faro Educativo y del Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ), reflexionamos sobre los retos que, en materia de política educativa, enfrentamos en esta coyuntura post-covid. Nos acompañaron Sylvia Schmelkes (Ibero Ciudad de México), Gabriela de la Cruz (IISUE de la UNAM) y Ernesto Treviño (Universidad Veracruzana).
¿Cómo se ha ido reconfigurando el regreso a clases presenciales en las escuelas ubicadas en territorios rurales? ¿Qué piensan y dicen los docentes que laboran en escuelas rurales sobre ese proceso? O planteada desde otra perspectiva, ¿De qué manera los alumnos que habitan en territorios rurales vivieron su formación a distancia y cuáles han sido los retos que enfrentan en el regreso a clases de manera presencial?
Las escuelas comunitarias corresponden a la educación inicial y básica. Se basan en un modelo pedagógico pertinente, que corresponde a las necesidades y características de la población de los grupos sociales en situación de vulnerabilidad ubicados en altos y muy altos niveles de marginación o rezago social (Conafe, 2019). Dichas escuelas son atendidas por el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), la única instancia que lleva educación a las zonas marginadas del país a través de los Líderes para la Educación Comunitaria (LEC), figura egresada de secundaria y bachillerato. En su mayoría, son escuelas multigrado, es decir escuelas donde convergen diversos alumnos con grados diferentes en una misma aula de clases. Estas escuelas pueden ser unidocente, bidocente y tridocente (Torres, 2016).
Este comunicado aborda los modelos educativos implementados durante las primeras décadas del siglo XXI en Cuba y en México, con el objeto de crear una breve reseña histórica de la política educativa en ambos países. Sumado a lo anterior, se muestran algunas
La formación de investigadores educativos y el intercambio de nuevos conocimientos es fuindamental para encontrar soluciones a problemas que nos duele desde la sociedad y la academia.
Esto lo señaló Juan Carlos Silas Casillas, investigador del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), quen agregó que debe permanecer un espíritu de transformación social y colaboración entre instituciones formadoras de investigadores.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.