La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) persiste en su movilización y ataque a la Reforma Educativa. En tanto, el gobierno no le atina, no sabe cómo frenar a los maestros disidentes. A juzgar por las posturas, parece que el enfrentamiento va para largo.
Como ha ocurrido con muchos problemas sociales y políticos de esta administración federal y sus contrapartes estatales involucradas, las dificultades para realizar la reforma de la educación ya parecen asunto rutinario, como si fueran una parte imprescindible del proceso político.
Entrevistado al término de su visita en la escuela primaria 21 de Marzo, en la colonia Roma Sur de la Ciudad de México, el titular de la Secretaría de Educación Pública, Aurelio Nuño, señaló que que analizarán retomar las mesas de diálogo con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), siempre y cuando regresen a clases el próximo miércoles, tal y como lo anunció recientemente el magisterio disidente.
Durante el diálogo que sostuvo el presidente Enrique Peña Nieto con jóvenes del país en en marco del Cuarto Informa de Gobierno, el mandatario reiteró que no habrá más diálogo con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) hasta que no regresen a clases, por lo que se mantendrá esa postura hasta que los maestros regresen a clases.
No hace falta ser un genio para advertir que existe un fuerte descontento en el ámbito magisterial, se percibe en las redes sociales, en las charlas de pasillo, al interior de las escuelas y en las pláticas familiares, y, de manera más tenue en los medios masivos de comunicación.
Después de casi tres años de acciones de lucha y protesta por parte del magisterio disidente en contra de la Reforma Educativa, desafortunadamente volvemos a estar en el inicio, solamente que ahora tenemos la desventaja de que estamos desgastados y con un consenso social cada vez más creciente de que somos una resistencia intransigente.
El titular de la Secretaría de educación Pública, Aurelio Nuño, señaló que el gobierno mexicano está recuperando la rectoría del Estado en materia educativa, por lo que se debe seguir en el camino que hasta ahora se lleva.
En días pasados, se reportó en medios de comunicación nacionales que un padre de familia –Teódulo Pavía– de la comunidad de La Luz Tenexcalco, municipio de San Miguel Ahuehuetitlán, en la Mixteca oaxaqueña, había perdido la vida por exigir la apertura de la escuela de su hijo.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.