La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) nació en 1979 por la necesidad de enfrentar y resistir, al interior del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), la antidemocracia sindical, el control corporativo y clientelar, la injusticia, la arbitrariedad, la persecución política, la violencia física, la represión, la amenaza y el chantaje.
En la década de los años ochenta los maestros oaxaqueños se organizaron para enfrentar y resistir el poder sindical corporativo de Vanguardia Revolucionaria, la corriente priista al interior del SNTE. Igual que otros docentes adheridos a la CNTE, padecieron la violencia (represión, cambios arbitrarios de centro de trabajo, agresiones físicas, asesinatos) en contra de dirigentes y militantes.
¿Quién se beneficia?, ¿Cómo se beneficia? y ¿Cuándo se verán los beneficios? son las preguntas éticas que debe responder la política de educación. Son preguntas abiertas y fácilmente se pueden eludir retóricamente.
Los charros no consideraron esta opción porque al fin de cuentas tienen el monopolio de las decisiones en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y decidieron elaborar un reglamento para la elección seccional a modo, sin consultar a nadie, considerando que con registrar éste en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCyA) es suficiente para proceder arbitraria y unilateralmente; olvidando dolosamente que en el SNTE confluyen históricamente diversas formas de opinión y organización sindical y educativa.
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se fundó en diciembre de 1979. A partir de entonces se generó una gran efervescencia político-sindical con dos objetivos prioritarios: la democratización del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y el incremento del salario de los maestros. Para distinguirse de los charros oficialistas del SNTE, los maestros militantes y simpatizantes de la CNTE se autodenominaron democráticos, por su afán democratizador de entonces.
La centralización del sector educativo es la constante desde el siglo pasado. No me refiero a la facultad del Estado para definir planes de estudio, sino a la relación, vertical, de estilo jerárquico, que establece la autoridad del sector con las escuelas y el personal educativo.
La Sección XVIII de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Michoacán, eligió a la profesora Eva Hinojosa Tera como su nueva dirigente.
En El arte de la guerra, Sun Tzu sentenció: “Los guerreros superiores atacan mientras los enemigos están proyectando sus planes. Luego deshacen sus alianzas”. No insinúo que Alfonso Cepeda Salas, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, sea un guerrero superior, pero es el jefe de una tropa encuadrada en un organismo corporativo con décadas de experiencia en montar y desmontar alianzas.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.