En el sexenio del presidente Luis Echeverría Álvarez se desarrollaron varios procesos tendientes al fomento de las actividades de investigación científica y desarrollo tecnológico. Como primer paso, la creación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, el Conacyt, en reemplazo de su antecedente, el Instituto Nacional de la Investigación Científica (INIC, 1961-1970). En diciembre de 1970 se aprobó el decreto de creación.
Finalmente, ambos servidores públicos reiteraron la invitación a rectores, directores académicos de instituciones de educación superior y centros públicos de investigación a registrar sus programas de posgrado en el SNP con la finalidad de asegurar este proceso de transformación, mismo que será ampliamente fortalecido para incentivar la formación de científicas y científicos, motivar la investigación básica y la ciencia de frontera con un nuevo enfoque para transformar a México.
En días pasados, la directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) publicó en La Jornada un breve texto titulado “La indispensable reforma del posgrado”. Un tema sin duda relevante ya que el posgrado mexicano como parte de la educación en nuestro país, lleva décadas dando tumbos, ofreciendo calidades dispares a la población que desea acceder a ella. En ese texto aludió al neoliberalismo como influencia para las prácticas y políticas educativas de los gobiernos anteriores y, de un plumazo restó toda valía a los casi siete mil programas de posgrado que se calcula son ofrecidos por las instituciones particulares.
El Poder Judicial de la Federación ordena al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) la entrega de recursos económicos suficientes para la operación permanente del Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT) en tanto se resuelve juicio de amparo.
El Foro Consultivo fue creado en la Ley de Ciencia y Tecnología en 2002 con una finalidad: ser el puente de la comunidad científica, académica, tecnológica y del sector productivo para la expresión de su voz en el sector público. Su existencia atiende a la Recomendación sobre la Ciencia y los Investigadores Científicos de la UNESCO.
Por: Erick Juárez Pineda
Por medio de una carta dirigida a la directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, María Elena Álvarez-Buylla, diversos investigadores manifiestan su preocupación por haber excluido temas sobre investigación educativa en los Programas Nacionales Estratégicos del Conacyt.
El documento señala que esta situación causa mucha sorpresa, "particularmente en un momento en que se ha aprobado una reforma constitucional que se compromete con la búsqueda de la equidad, inclusión y excelencia educativa."
Angélica Buendía Espinoza y Ana Beatriz Pérez Díaz*
En 1970, bajo el mandato de Luis Echeverría, fue creado el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT)...
La primera vez que apareció el “Programa de descentralización de las dependencias federales” solamente logró levantar algunas cejas y mirarlo con cierto desdén. El programa formaba parte del apartado de infraestructura de ese voluminoso, apresurado y relativamente desordenado Proyecto de Nación 2018 -2024 de Morena. Era noviembre de 2017 y todavía quedaban muy lejanos los resultados de las elecciones federales.
Mediante una carta firmada por diversos investigadores, señalan que en la comunidad científica en México ven con preocupación la manera en que se está sofocando la capacidad creativa de los investigadores y docentes y excluyendo a grandes mentes de los esfuerzos en torno al avance de la Ciencia en México.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.