La primera señal de que algo nuevo estaba ocurriendo en mi entorno inmediato fue un mensaje en el muro de una egresada de maestría de la institución en la cual trabajo, el Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav. A través del océano incierto de las redes sociales, la joven informó que su solicitud de beca a Conacyt para dedicarse de tiempo completo a sus estudios de doctorado en un programa reconocido en el Padrón Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) había sido rechazada.
Las especialidades, maestrías y doctorados de calidad constituyen el último nivel de la pirámide escolar en México y son una parte primordial del sistema científico, tecnológico y de innovación. Aunque pequeño y frágil, sin él resulta imposible cumplir las funciones asignadas a la llamada sociedad del conocimiento
Lo que escribo hoy me atañe, pues afecta al programa de Doctorado en Ciencias Sociales, de mi Casa abierta al tiempo. En éste dedico la mayor concentración de mi docencia de posgrado, tengo estudiantes bajo mi tutoría e imparto un seminario a la generación que ingresó en enero de este año. Cuando les llegó la noticia de que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología dijo no a su postulación a una beca, cundió el pánico, una computadora rechazó su solicitud. Ellos dependen de la beca como medio de supervivencia.
De acuerdo con información del Sistema Nacional de Investigadores en su padrón de beneficiarios Conacyt con vigencia Enero – Diciembre 2016, se menciona que en la República Mexicana están siendo favorecidos 25,071 investigadores, de los cuales, 200 laboran en el Estado de Colima.
El programa binacional ECOS, suscrito por México y Francia financiará 11 proyectos de investigación conjunta, anuncio la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior.
El Conacyt convoca a los estudiantes de licenciatura, de todo el país, a diseñar soluciones prácticas, basadas en ciencia, tecnología e innovación, que respondan a problemas cotidianos.
Científicos mexicanos crearon un sistema tecnológico integral que mejora la prestación de servicios médicos a distancia, cuenta con un sistema de videoconferencias, permite compartir,...
En el contexto internacional, el número de universidades de clase mundial, investigadores, revistas científicas y publicaciones son indicadores de que las sociedades contemporáneas apuestan por una economía basada en el conocimiento. Cierto o no, el paradigma de la economía del conocimiento está dándole impulso a políticas educativas y científicas, e imprime lógicas a las instituciones.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.