El conflicto magisterial se enfila a una posible solución. Sin embargo, el tiempo que tomará puede ser largo, sobre todo porque la flexibilidad negociadora de la CNTE es incierta y se han abierto varias avenidas de alta velocidad, pero incomunicadas, en la ya que circulan actores que habían permanecido discretamente al margen, notoriamente el SNTE y los legisladores. Además, algunos actores que habían tenido un papel poco estelar, como la Junta Directiva del INEE y algunos gobernadores, han comenzado a tener mayor protagonismo. Hay tráfico en el escenario y en el futuro cercano el reto será descongestionarlo.
A pesar de las negociaciones sobre la reforma educativa ésta “se mantiene inalterada” y se sostiene su propósito de elevar la calidad educativa, aseguró el Presidente Enrique Peña Nieto en declaraciones a la prensa.
La sesión del lunes entre la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y la Secretaría de Gobernación (Segob) remata una etapa de la estrategia de los maestros disidentes. El gobierno sólo ganó un poco de tiempo, pero no hay distensión: la CNTE seguirá con paros, bloqueos y marchas. Le ocasionan beneficios.
A partir de sus resolutivos, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación pidió a la SEP redefinir el proceso de evaluación, debido a las irregularidades e inconsistencias presentadas.
"La reforma educativa y en particular las evaluaciones docentes son perfectibles. Su diseño institucional requiere de la articulación de todos los actores implicados", afirmaron integrantes de la Junta de Gobierno del INEE al reunirse con integrantes del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE.
La CNTE y la Segob acordaron la instalación de tres mesas de trabajo: política; educativa; y de carácter social, durante la última reunión que sostuvieron ayer, 11 de julio.
Cuando se habla de la Reforma Educativa, más allá de problemas coyunturales, inmediatos, se está hablando de algo más profundo, como transformar la vida de México con el poder de la educación, dijo Aurelio Nuño Mayer.
Vaya que el ejercicio en paciencia le rindió frutos a Juan Díaz de la Torre (JDT). Tras más de dos años de trabajo de zapa, casi siempre con la cabeza baja, el miércoles 6 de julio regresó al primer plano. Si durante meses soñaba con implantar un cacicazgo en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, ya dio el primer paso firme.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.