El componente de la reforma de la educación relativo a la formación ciudadana se topa de manera persistente con el problema de la corrupción gubernamental, fenómeno que pone a prueba de manera cotidiana la coherencia entre los objetivos de cambio en la formación de los ciudadanos, por un lado, y por el otro, la inconsistencia del aparato gubernamental en sus responsabilidades relativas al uso del dinero que la sociedad le entrega para las necesidades del Estado.
Es posible que todo gobierno contenga alguna dosis de corrupción, entendida como el uso –usualmente ilegal– de recursos públicos para beneficio económico personal o de grupo. Ello en virtud de que resulta difícil imaginar formas de generación y ejercicio del poder político que descansen única y exclusivamente en el consentimiento basado en convicciones compartidas entre gobernantes y gobernados, o bien en una capacidad coactiva tal por parte del gobierno que no le sea necesario el pago de apoyos para asegurar gobernabilidad.
Asumo que los integrantes de nuestra clase política tienen un diagnóstico bien informado sobre los gravísimos desafíos que enfrenta el país. Las plataformas electorales de los partidos...
El diario Reforma exhibió esta semana un video en el que se muestra al secretario de Administración del ayuntamiento de El Marqués, Querétaro, exigiendo...
No es difícil comprender la lógica que está detrás de las propuestas que han formulado diversas organizaciones de la sociedad civil para combatir la corrupción en México. Son tres...
El sistema corporativo del régimen de la Revolución Mexicana encapsuló en bóvedas a las organizaciones que patrocinaba el Estado. Las acciones de la burocracia...
Fernando Savater (San Sebastián, 1947) sostiene que sólo en “cierta medida” la corrupción es un asunto cultural y que lo peor que puede pasar a una sociedad es acostumbrarse a una visión “normalizadora” de la corrupción. Lo que subyace en todo acto corrupto –dice-, es la impunidad, el verdadero mal que hay que combatir.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.