Quien ha leído la Biblia pedagógica de Comenio, siempre estará dispuesto a motivarnos. Sus ideales han inspirado una educación solidaria. Colosal apóstol y resiliente, profesó la paz entre los hombres y centró a la persona, como epicentro del cosmos pedagógico, capaz de perfeccionarse y encontrar la felicidad a través de la educación.
Bajo una lluvia de perdigones y gases lacrimógenos, la generación del Bicentenario, plantaron cara a saqueadores políticos desde hace 200 años. Jóvenes dotados de una ciudadanía y cultura crítica, han logrado despertar la conciencia nacional, usurpado por una descarada élite política, infestado de rufianes con grados académicos, en un país con tres presidentes en una semana, Perú.
Innumerables veces me he preguntado con inusitado espanto, si no soy un NINI e influyo perversamente en la vida a mi alrededor, con esa extraña molicie transitoria sin querer hacer nada. El ninismo es un fenómeno mundial en crecimiento que no solo se circunscribe a edades, sostienen los estudiosos. El apetito de esta insaciable apatía no respeta edades, género, condición social, situación económica y nivel cultural.
En un cosmos ferozmente competitivo, sin importar nuestros oficios, es imprescindible practicar una cultura financiera, para afrontar con éxito la incertidumbre de la globalización.
A pesar de los esfuerzos mundiales, el planeta exhibe una creciente inequidad, a consecuencia de un sistema excluyente. Ante nuestra impotencia, cada cuatro segundos una persona muere de hambre, alerta la ONU.
La educación entendida como conocimiento, desde tiempos remotos sirvió para oprimir a multitudes. Desde las tribus hasta la posmodernidad, “los educados peruanos”, en nombre del poder, cerraron a esa mayoría, las puertas de las oportunidades.
¿Estamos contentos con nuestra vida que llevamos? Encontremos nuestro destino, leyendo al padre de la literatura universal, el más grande genio literario de la historia, Miguel de Cervantes. Autor del libro de ficción más leído de todos los tiempos, después de la Biblia, El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha.
Nos han contado que la educación es un instrumento de equidad. ¿Será cierto? Los expertos argumentan, la educación sobrevive a duras penas en la esfera estatal, debido al liderazgo de gobiernos y funcionarios deshonestos y acartonados. De ser cierta esta tesis, somos cómplices al aniquilar los sueños de construir, una sociedad más justa, esgrimida por la ODS al 2030.
Si algo tenemos que agradecer al Covid-19, es que nos ha encargo a todos, asumir nuestra misión educadora. Algo que nos hubiera tomado décadas hacerlo. Un enorme desafío en épocas insólitas, donde nuestra sapiencia de poco sirvió para afrontar esta crisis mundial. Por lo que urgimos aprender, ignoradas maneras de sobrevivencia, acudiendo a nuestro estupendo patrimonio, la educación.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.