La educación es un gran remedio para el prejuicio, pero es ella misma objeto de ideas sin suficiente fundamento. Un prejuicio grande y arraigado es que aprendizaje y escolaridad son una y la misma cosa. No es así; ni todo paso y momento de la escuela es (verdaderamente) aprendizaje, ni tampoco el aprendizaje se confina únicamente a los tiempos y espacios del aula formal.
Es contradictorio suponer, sin ninguna verificación basada en evidencia, que el personal de los servicios mencionados –de formación dispareja y frecuentemente sin ninguna dinámica de aprendizaje profesional (Mateo, Rodríguez y Grafe, 2014)– puedan propiciar los hitos de desarrollo deseable y oportuno en niñas y niños, tal como por su parte se exige a los docentes idóneos de preescolar, agentes que son regulados con parámetros derivados de la Ley General del Servicio Profesional Docente.
Cada vez es más apremiante ofrecer alternativas a los jóvenes, cuando se encuentran con importantes barreras para seguir estudiando o para trabajar. Uno de los programas del equipo de López Obrador que más han llamado la atención y más fácilmente suma voluntades es el que se refiere a la incorporación de los jóvenes a un sistema de apoyo con el concurso de las empresas, como aterrizaje del número 39 de los lineamientos del Proyecto de Nación 2018-2024: “los jóvenes tendrán garantizado el derecho al estudio y al trabajo”.
El Desarrollo Integral de la Primera Infancia (DIPI) es un derecho reconocido en multitud de declaraciones, pactos y convenciones internacionales desde al menos 1959, fecha de la Declaración Universal de los Derechos del Niño. Sin embargo, en nuestro país se comprendió muy lentamente que el cuidado y la activación en la primera infancia son una responsabilidad compartida entre la familia, la sociedad en general y las instancias oficiales.
abemos ya el resultado de las votaciones, y aún sin haber recibido oficialmente la constancia de mayoría, es claro que a partir de diciembre de este año López Obrador será el presidente de México. Además de la civilidad en la mayor parte del país que caracterizó la emisión del voto, debe subrayarse que el mandato de los electores fue contundente: la diferencia final a favor de Andrés Manuel es de más de 30 puntos porcentuales por encima del segundo lugar. La gente quiere cambio y renovación.
Estamos concluyendo este proceso de examen de las propuestas de los candidatos a la Presidencia de la República, y abriendo una nueva etapa de deliberación en la comunidad nacional. Antes, durante y después de la elección, lo que pasa con la educación en México merece la más alta prioridad.
Una oleada de indignación –no la suficiente, claramente al menos no en México– se ha levantado al tomar conciencia sobre el desastre humanitario que produce la política de cero tolerancia en el manejo de la migración indocumentada en Estados Unidos. Desde el 5 de mayo, según el reporte de medios como BBC, basado en los informes de la propia Homeland Security, al menos dos mil 500 niñas y niños quedaron separados de sus padres y se encuentran, en su mayoría, en centros de detención.
En periodo de elecciones es fácil empantanarse en la discusión sobre la “reforma educativa”, especialmente porque es una etiqueta que se le puede pegar a todo lo que a un variopinto grupo no le gusta, para entonces denostarlo: desde arraigadas e indignantes injusticias históricas, hasta caprichos sazonados por la ignorancia, pasando por los recientes ajustes sobre selección, desempeño o promoción de docentes, que pusieron fin a décadas de dominio extralegal y de captura de voluntades, votos o dinero que una parte de ellos, políticos avezados y líderes gremiales depredadores, no se resignan a perder.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.