Como pedagoga crítica y feminista el “Mensaje del Episcopado mexicano de cara al próximo ciclo escolar” que dirige como invitada el día 10 de agosto la Secretaria de Educación Delfina Gómez, es un claro ataque al Estado Laico. Este eje filosófico ha sido violentado en múltiples ocasiones y continúa siendo un tema no consolidado en nuestro país, ya que aparece más como discurso que como acción toral de las políticas públicas, caso concreto el hecho de que la mismísima Secretaria de Educación deba rendir explicaciones públicas ante el Mensaje de los obispos ante el ciclo escolar 2021-2022, en este contexto de pandemia COVID-19, en lo que han denominado el pacto educativo Global, lanzado el pasado 27 de julio.
La Pedagogía Violeta es un planteamiento que he venido construyendo desde hace años, a través mi praxis como docente de Nivel Secundaria y Universitario, mi teorización como académica investigadora y mis vivencias como activista desde el feminismo. La Pedagogía Violeta es en sí misma entonces es un constructo derivado de mi acercamiento a la Pedagogía Crítica, la Educación Popular y el Feminismo, los cuales me permitieron comprender que la educación al igual que el feminismo y el pensamiento crítico, son un acto político y como tal, requieren de teoría y práctica, requieren congruencia entre ser y hacer, pero sobre todo conllevan una gran responsabilidad.
El texto planteado al inicio, es el que aparece en la plataforma classroom del Proyecto de la Secretaría de Educación Pública en México para la contingencia ¡Aprende en casa!, que da la bienvenida a las y los estudiantes de educación Secundaria.
Mientras una niña o una mujer en el mundo no goce de la plenitud de sus derechos y sufra de violencia, será necesario alzar nuestras voces.
En los últimos días escuchamos decir que esto no es una guerra de hombres contra mujeres, que la violencia no tiene género, que ni machismo ni feminismo, que es personas malas contra personas buenas, que esto se soluciona con educar en valores. Estas ideas se arraigan en la Sociedad como se arraiga el machismo y la misoginia, solo para perpetuar el sistema patriarcal dominante, consiguiendo con ello invisibilizar la problemática, convirtiéndote en parte de ella, pero no de la solución, pues juzgar desde nuestros privilegios, pensando que a todas les ha ido como a mí y han “vivido libres” de violencia, es carecer de empatía.
En el marco del día 8 de marzo como un día de lucha y de protesta, es indispensable denunciar las irregularidades en materia discriminación y Violencia de Género que vivimos las agremiadas de la Sección 42 SNTE Chihuahua. La docencia en nuestro Estado, sigue siendo una profesión feminizada en el nivel básico, según los arroja el último reporte estadístico del Instituto Nacional de Estadística y Geografía INEGI, al finalizar el 2014, había en México, un millón 599 mil 727 personas en la docencia. De las cuales 62 de cada 100 son mujeres, ocupando con ello el 68% del total de la plantilla magisterial del país en educación básica, (INEGI, 2015). De igual forma según datos del COMUNICADO DE PRENSA con fecha 25 de febrero de 2020, expedido por la Secretaría de Educación y Deporte del Estado, se menciona que en el nivel de educación básica el 71% del total de la plantilla docente es integrada por mujeres
No se puede entender el género y la perspectiva de género si no es a la luz de la teoría feminista que se enmarca como las ideas conjuntas en torno a criticar los valores y estructuras patriarcales sobre las cuales se cimentaron las sociedades.
Después del histórico triunfo de Andrés Manuel López Obrador y el Movimiento de Regeneración Nacional, los y las docentes hemos volcado nuestra alegría en las redes sociales pues una de las principales promesas de campaña del Virtual Presidente de la República, fue la derogación de la Reforma Educativa. Esa que a todas luces ha sido punitiva y ha atendiendo más a intereses de organismos internacionales como la OCDE y sus famosas recomendaciones para la Calidad Educativa y su creciente tendencia a la privatización, producto del modelo neoliberal.
El presente escrito no solo es una catarsis ante una más de las traiciones sindicales y gubernamentales, es la radiografía de una realidad nacional que el gremio magisterial se empeña en no ver. Desde iniciado el paro algunas voces nos manifestamos en contra de la abrupta medida que careció siempre de la consulta de la base, una medida tomada desde las vísceras y con una premura tal que a todas luces para las voces críticas resultaba sospechosa. Pero para poder entender el conflicto magisterial nacido en el Estado Grande es necesario poner algunas precisiones sobre la mesa.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.