En mi columna anterior en Campus abordé el tema de la percepción que tienen los estudiantes de las escuelas normales públicas (ENP) en México, sobre sus propias instituciones. La información publicada se obtuvo del informe “Estudio sobre la percepción de la formación que se imparte en las Escuelas Normales de México” (2015), que coordinó la Mtra. Gloria Canedo (siendo aún parte del INEE). En esta ocasión abordaré la opinión que, en el mismo estudio, emitieron los docentes. La información es relevante si se toma en cuenta que en el discurso de la 4T las Escuelas Normales tienen un papel preponderante.
En junio del año en curso la SEP implementó el Plan Nacional de Evaluación del Aprendizaje (Planea) a estudiantes de tercero de secundaria y hace un par de días se dieron a conocer sus resultados (evaluación diseñada por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación). Planea se aplicó en todas las escuelas (públicas y privadas) para conocer el nivel educativo de sus estudiantes en los campos formativos de Matemáticas y Lenguaje y comunicación. Aunque este instrumento no se administró de manera controlada (los docentes de las escuelas aplicaron el instrumento) y no tuvo el propósito de hacer un diagnóstico del país, se publicó en algunos medios de comunicación que cerca del 55% de los estudiantes que presentaron la evaluación de matemáticas tuvo un nivel “insuficiente” de aprendizaje.
El ciclo educativo 2019 está por empezar, por lo que la 4T se encuentra haciendo los preparativos para iniciar clases y, para ello, preparan a los docentes con un taller de capacitación en lo que ellos llaman, eufemísticamente, “Hacia una Nueva Escuela Mexicana”; documento donde se resume la visión que tiene el nuevo gobierno federal sobre la educación mexicana en este sexenio.
Es muy difícil construir y muy fácil destruir. Lo anterior viene a colación por la contrarreforma educativa que se acaba de aprobar, la que desaparece al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y lo sustituyen por un organismo público descentralizado, quitándole la autonomía constitucional (de la cual gozó algunos años) y regresándolo a su estado original cuando fue recién creado.
Como era previsible, el día de ayer la Cámara de Diputados aprobó la contrarreforma educativa de AMLO, la que abroga la reforma educativa de 2013. Este día quedará marcado en la triste historia educativa de México, como un gran retroceso; en el que se les devuelve a la CNTE el poder de controlar miles de plazas docentes, eliminando cualquier elemento meritocrático para ingresar al Sistema Educativo Nacional (SEN) para promocionarse a funciones de dirección y supervisión y para obtener distintos tipos de reconocimiento docentes. Asimismo, en esta contrarreforma desaparece el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), el cual será sustituido por otro similar, pero sin autonomía constitucional (es decir, descafeinado).
México es un país muy desigual y, por lo tanto, inequitativo en todos los aspectos sociales y económicos. Las personas que gozan de menos privilegios son los pobres, los indígenas, los migrantes, las mujeres, quienes habitan en regiones rurales y los discapacitados. Estos grupos de personas no tienen las mismas oportunidades para mejorar sus condiciones económicas que las poblaciones más privilegiadas; por lo tanto, les heredan a sus descendientes las condiciones sociales que perpetúan la pobreza económica y la marginación social.
No acaba de sorprender la narrativa de AMLO sobre la reforma de la reforma educativa. Está obsesionado con eliminar palabras, puntos y comas de la reforma de 2013, de tal manera que la CNTE no lo pueda culpar de que, en el fondo, su reforma se parece a la anterior; que es punitiva, privatizadora y neoliberal. Por ello, diría que lo que hoy se quiere discutir en el Congreso se trata de una anti reforma o de una contra reforma de la educación mexicana. Me explico:
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.