Hoy conmemoramos el Día internacional contra el acoso escolar. Lo hacemos con la finalidad de sensibilizar a los actores educativos (supervisores, directivos, docentes, estudiantes, padres, madres de familia y tutores) pero también a la sociedad en general, sobre las causas y los efectos que traen consigo los comportamientos violentos que tienen lugar en las escuelas: miedo, desconcierto, inseguridad, daños psicológicos, emocionales y físicos que, lamentablemente en muchos casos, han terminado en padecimientos crónicos y degenerativos, suicidios y asesinatos.
Si bien la Cultura de Paz es un concepto del que ya habló María Montessori, es hasta 1970 que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo reconoce oficialmente y es en 1989 que se establece por primera vez el término de Cultura de Paz. La Cultura de Paz promueve que se resuelvan los conflictos a través del diálogo, la mutua comprensión y la valoración de la diversidad. Incluye principios como libertad, justicia, democracia, tolerancia, solidaridad, cooperación, pluralismo, diversidad cultural, diálogo y entendimiento
Los días 8 y 9 de mayo son Jornadas para el Recuerdo y la Reconciliación, en homenaje a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial. Han pasado casi 80 años desde la rendición de la Alemania Nazi, pero sigue siendo imperativa la necesidad de recordar los momentos más obscuros de la historia de la humanidad, y promover la reconciliación entre adversarios.
La violencia y el acoso escolar son fenómenos que reflejan, en muchos casos, las dinámicas vividas en el hogar y las experiencias tempranas de niños y adolescentes. Estas problemáticas, aunque pueden surgir de diversos orígenes, a menudo encuentran un fuerte impulso en el ámbito familiar, siendo posteriormente magnificadas o replicadas en la escuela y, con el tiempo, en la sociedad en general.
Con todo lo que sucede en el mundo ante circunstancias bastante complejas, reflexiono en la necesidad que tenemos que de alguna manera y desde nuestros pequeños espacios, contribuyamos para construir paz, sin conflictos, con la esperanza de un mundo con un mejor presente y un futuro menos hostil.
¿Quién no se ha sentido culpable después de haber hablado mal de los demás? Probablemente, muchos. En un mundo enfocado en las imágenes y en el culto a uno mismo, a menudo olvidamos el poder de nuestras palabras. Las palabras tienen la capacidad de elevar o aniquilar el espíritu de las personas y en las escuelas, es posible enseñar a los estudiantes a usar sus palabras de manera constructiva, con el fin de erigir una relación armoniosa y sostenible.
En el ecosistema de la educación, las escuelas son instituciones educativas en el que los estudiantes cultivan habilidades y amistades para desenrollarse como personas. No obstante, en este ambiente aparentemente idílico, crece un acoso escolar que, en nuestro país, según SíseVE del Ministerio de Educación, (MINEDU), en lo que va del año, superan los tres mil casos reportados y se sospecha que los no reportados baten esta cifra.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.