Para lograr que la población asista a la escuela, las acciones en educación pública de un Gobierno Estatal en una concepción reduccionista son: 1) Construir instituciones, 2) cubrir sus necesidades de infraestructura. Con ello, se atiende la cobertura y las condiciones adecuadas para el desarrollo del acto educativo.
Como ocurre inexorablemente cada fin de sexenio, la educación superior mexicana enfrenta nuevamente un período de incertidumbres, desafíos y oportunidades. Los cambios experimentados durante el sexenio obradorista marcaron, para mal o para bien, las brechas, encrucijadas y rutas del futuro de la educación terciaria y, en especial, de las universidades y los centros públicos de investigación.
La década de 1824 a 1834 corresponde a la Primera República Federal del país. El periodo inicia con la disolución del imperio de Iturbide y la proclamación de una Constitución Federal, y termina con el retorno de Antonio López de Santa Anna a la presidencia respaldado, en esa ocasión, por la fracción centralista.
La educación superior conlleva beneficios para quienes estudian. Quienes egresan de este nivel educativo pueden acceder a empleos que ofrecen mejores condiciones y salarios, y también les permite tomar mejores decisiones en cuanto al cuidado personal, del medio ambiente y otros asuntos públicos que comparten con las comunidades en las que habitan.
La educación superior conlleva beneficios para quienes estudian. Quienes egresan de este nivel educativo pueden acceder a empleos que ofrecen mejores condiciones y salarios, y también les permite tomar mejores decisiones en cuanto al cuidado personal, del medio ambiente y otros asuntos públicos que comparten con las comunidades en las que habitan.
Dada la diversidad de instituciones del subsistema de educación superior en el país, lo heterogéneo del tipo de instituciones, así como su historia, no es posible plantear retos universales. Lo aquí mencionado se refiere a la educación superior pública, universitaria y tecnológica, en el nivel de licenciatura del estado de Tabasco. Y están centrados en la función de docencia.
La evidencia de la eficacia de la educación superior a distancia ha demostrado que el aprendizaje logrado por los estudiantes de programas a distancia es igual o mejor que el logrado por quienes realizan sus estudios de manera presencial (García Aretio y Corbella, 2010).
¿Es conveniente y viable la creación de una Secretaría de Estado que articule las funciones de la educación superior con el sector de investigación, desarrollo tecnológico e innovación? Esta posibilidad se ha planteado en varias ocasiones; hoy resurge como tema en la cercanía de las próximas elecciones federales. Para discutirla, abordaremos en esta columna tres aspectos: los antecedentes en México, una comparación internacional y algunos de los planteamientos que se esbozan en la actualidad.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.