Recuerdo con bastante claridad las imágenes y relatos de varios profesores que, durante la aplicación de las evaluaciones punitivas de desempeño docente en el sexenio peñanietista – comandadas por el Sargento Nuño – dieron cuenta del uso de una violencia desmedida por elementos de las supuestas fuerzas de seguridad pública.
Imprescindibles muebles, la silla y su padre el sillón tienen un cierto encanto, y hasta algo de magia y otro tanto de maleficio. Y sin duda también tienen un particular protagonismo en la Historia y en las historias familiares. Ni qué decir de los tronos
El desarrollo de la inteligencia artificial (IA) ha sido sobresaliente en los últimos años. Su expansión ha alcanzado también al sector educativo, donde se ha visto una vorágine de innovación acompañada por campañas publicitarias en torno a las grandes ventajas de la adopción tecnológica.
Decidí escribirles una carta, esa vieja tecnología que sustituimos por WhatsApp y las redes sociales, pero que en otra época sirvió para razones opuestas, como enamorar (Cyrano de Bergerac es buen ejemplo), o para la batalla entre gobiernos (en las guerras mundiales, por ejemplo). Pienso que, tal vez, con un mensaje lejos de cartabones académicos despierte algunas reacciones y podamos conversar entre colegas.
A medida que el sexenio empieza a declinar, la ciudadanía se pregunta cuáles fueron realmente los logros e incumplimientos del gobierno en turno. Para despejar la incógnita, es necesario contrastar las metas propuestas con los resultados obtenidos y así iniciar la reflexión pública y abierta.
Las escuelas son organizaciones inteligentes con capacidad de aprender de su contexto, de sus errores, de las personas que la conforman y con ello, la calidad, actualización, enfoque, interés y capacidad de reacción de autoridades, docentes, personal administrativo y familias que reconstruyen día a día el potencial de desarrollo que le es significativo para la realización de la tarea que tienen encomendada: el aprendizaje.
Antes de comenzar quiero hacer notar que el título y el epígrafe de hoy se deben al impacto que aún me queda después de haber visto la extraordinaria serie El amor después del amor, que narra la historia de vida y las primeras etapas de la carrera musical del gran compositor, cantante y músico argentino Fito Páez, que está todavía entre las recomendaciones recientes de la más conocida de las plataformas de streaming. Si pueden verla, no se la pierdan.
No. Es una estupidez. Empleo esa palabra lo más lejos de un insulto. La uso en el sentido preciso que indica la Real Academia Española. Se trata, dice el tumbaburros, de una “enorme torpeza en comprender las cosas”.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.