La vida social es un aula sin muros. Hay coyunturas en que lo que acontece fuera de la escuela tiene un impacto tal en el aprendizaje que, aunque contradictorio con lo que se estipula como proyecto educativo, arrasa con lo programado y genera un sedimento duro y duradero en la comprensión del país: sobre todo, en las normas acordadas para las relaciones entre los ciudadanos y con las instituciones. Lo que se dice en la escuela, entonces, es materia necesaria para aprobar los exámenes, y a ese horizonte se reduce. Luego de la prueba se diluye.
De acuerdo con los resultados oficiales disponibles hasta el momento, en las elecciones del Estado de México el domingo pasado ganó, sobre todo, el dinero. Ese con el que, en la vida electoral mexicana, hemos reemplazado casi todo lo demás: ideas, capacidad de convencer, buen gobierno, servicios públicos dignos de tal nombre.
Las elecciones para gobernador en el Estado de México han revelado cosas preocupantes. Ante la necesidad de un cambio real, la oposición se victimiza para mover los sentimientos del pueblo; ante el cinismo del candidato oficial, un ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dejó de representar la voz “crítica de la Nación” para convertirse en un soldado del Partido Revolucionario Institucional (PRI); ante la polarización social, sectores afines a Acción Nacional recurren al racismo para combatir al oponente y ante la necesidad de formular una verdadera crítica, varios académicos e “intelectuales” se hacen guajes frente al apoyo que recibe la maestra Delfina por parte de representantes del sindicalismo magisterial más rancio de México.
Millones de estadounidenses, en su inmensa mayoría blancos y relativamente poco educados, alzaron la voz el 8 de noviembre de este año y le dijeron a los apoyadores de Hillary y al mundo entero: ¡jódanse!
La ciencia política de nuestros días predice que cuando un partido enfrenta escándalos de corrupción —de la naturaleza que sean— los ciudadanos tienden a...
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.