La pandemia nos recordó que la familia, en general, y los padres, en particular, son los primeros y más influyentes educadores de sus propios hijos. Esto, por supuesto, no es una herencia del coronavirus: es, como ha sido desde el principio de los tiempos, el derecho de nacimiento de todos los niños. Sin embargo, la vida moderna propició que los padres delegaran una buena parte de la educación de sus hijos en las escuelas, y, a veces sin darnos cuenta, que los maestros arrebatáramos de los padres la confianza en sus propias habilidades como educadores. Precisamente ahora que la pandemia ha traído consigo el cierre de escuelas, que los maestros intentan frenéticamente cumplir con objetivos académicos a distancia y que los padres se atragantan con la devolución no solicitada de ciertas responsabilidades educadoras, tanto unos como otros comienzan a darse cuenta de que para salir más o menos bien librados de esta crisis, padres y maestros necesitamos colaborar entre nosotros.
Las primeras flores de primavera ya comenzaron a brotar en nuestro desierto jardín de juegos. “Algunas de las docentes no podían parar de llorar”, me dijo Alejandra, la directora de la sección de primaria de nuestra escuela, cuando le pregunté cómo iban las cosas. Eso fue durante la primera semana de aprendizaje a distancia, solo unos días después de que todas las escuelas en México cerraran en medio de la crisis por el Covid-19.
Tus alumnos ya están enganchados en los medios sociales. ¿Cómo competir por su atención? –No lo intentes– ¡mejor encuéntralos ahí! Aquí te compartimos 5 ideas para integrar los medios sociales en la enseñanza.
En el patio de recreo, un grupo de niños de primer grado se entusiasma en un improvisado partido de futbol. Hace falta un jugador para emparejar los equipos. “¿Quién se apunta?” - grita uno de ellos.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.