No es un buen momento para festejar, los hechos que han acontecido recientemente en el plano nacional con la presentación del nuevo modelo educativo solo nos pueden dar noticias de que la Presidencia de la República y su lamentable carta fuerte para la presidencia han hecho acuse de recibo de la misiva que la sociedad civil envió el pasado 5 de junio con el resultado de las pasadas elecciones, con una mirada clara en el 2018 que se encuentra apenas a la vuelta de la esquina.
De nueva cuenta, los muertos son señal de alarma en un sistema político, el mexicano, que no resuelve las necesidades de la sociedad conforme a sus obligaciones con los derechos humanos. Oaxaca ahora asusta. Como es habitual en el gobierno, ve surgir los problemas, hace declaraciones y promesas y retarda las soluciones. La voz-silencio de los muertos aparece y modifica los horizontes.
Desde que inició, en 2013, el desacuerdo de la CNTE con la reforma educativa ha ido más allá de las manifestaciones callejeras para derivar repetidamente en violencia. La secuela de hechos violentos realizados por esa organización desembocó el domingo pasado en una tragedia —una más—, que enluta a nuestro país.
Tras más de siete horas de diálogo entre la CNTE y Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación, concluyó la segunda reunión sin acuerdos definitivos, debido a las posturas encontradas en torno a la abrogación de la reforma educativa.
Imagine usted que una demanda ciudadana como la “Ley 3 de 3” prosperara hoy en los términos en que la ciudadanía la exige, y que dentro de tres años hubiera un conflicto por aplicarla en algún lugar del país. Siga imaginando que ese conflicto genera lamentablemente la muerte de ocho personas, y que, para disminuir la indignación, los políticos decidieran disminuir los efectos de ese conjunto de leyes (siete para ser precisa) que se conocen como “3 de 3”. ¿Verdad que sería absurdo?
Integrantes del DIE del Cinvestav y del Comie se pronunciaron –por separado– por el diálogo entre autoridades educativas y el magisterio, al mismo tiempo que condenaron los hechos violentos ocurridos en Nochixtlán, Oaxaca.
La relación entre una parte sustancial del gremio magisterial y la autoridad educativa federal está cada vez más tensa. El clima se ha enrarecido y la frustración va montando en todos los actores involucrados. Ante esto, analistas y académicos hemos solicitado que se establezca un diálogo que no parece que vaya construirse ni pronto ni fácilmente.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.