El pasado seis de julio el Secretario de Educación, Aurelio Nuño, presentó las estrategias asociadas al Eje IV del nuevo modelo educativo del país, esto es, el Eje de equidad e inclusión. Como es frecuente en este sexenio, dicha presentación se hizo de manera verbal o visual, sin un documento que explique las bases conceptuales y las evidencias en que se sustentan dichas estrategias. Podría suponerse que más adelante la SEP dará a conocer dicho documento, pero la política educativa relacionada con la educación inclusiva seguida hasta el momento no da lugar al optimismo. Es decir, tendríamos que creer que las estrategias anunciadas por el Secretario tienen un sustento teórico y empírico y no se basan solamente en el sentido común o en la ocurrencia de algún asesor desinformado. Veamos.
La transformación educativa que necesita nuestro país no se agota con la reforma a la Constitución y las leyes aprobadas en 2012 y 2013. Hay mucho más que hacer, pero esos cambios de reglas resultan indispensables e impostergables para avanzar hacia el ejercicio cabal del derecho de las niñas, niños y jóvenes a aprender.
Aunque el acoso escolar es un problema social, no puede, ni debe, tratarse únicamente desde esa perspectiva, o sólo desde acciones y estrategias de control de daños; es necesario un esfuerzo por comprender las causas estructurales de la mentalidad individual y sus manifestaciones. El acoso es un signo de descomposición social, pero también individual.
Existe una brecha entre las comunidades indígenas con y sin acceso a la tecnología, lo que brinda oportunidades diferenciadas al momento de generar conocimiento...
La inclusión del tema de "la desigualdad manifiesta en todos los momentos del proceso de escolarización y la exclusión temprana de los grupos sociales más vulnerables de la población", expresa la preocupación de la Secretaría de Educación Pública por analizar y afrontar uno de los problemas más severos de la educación básica, afirmó el académico Ciro Murayama en su participación como miembro del Comité Técnico Asesor de la SEP para la Educación Básica, en el Foro Nacional para la Consulta del Modelo Educativo.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.