El tercer acercamiento fue con padres de familia sin hijos becarios y la información recabada fue a través de una entrevista aplicada en sus propios domicilios o en el lugar de trabajo de los participantes. Esta vez la característica en común fue que tuvieran noción del programa PRONABES y que conocieran familias que reciben este apoyo.
El segundo acercamiento con padres de familia con hijos becarios, del municipio de Tula, Tamaulipas, como beneficiarios indirectos del programa PRONABES, se realizó con una diferencia de ocho meses de la primera. Fue en Agosto del año 2008. Iniciando a las 10.00 horas. En esta ocasión se contó con el apoyo del nuevo Responsable de la UNAED, quien se encargó de convocar a los padres que aún tenían hijos estudiando ahí; se pudo observar que de los 24 que había en la primera reunión, sólo continúan estudiando seis debido a que el resto ya había egresado de ese nivel de estudios.
Rodolfo de la Torre (2014) coordinador del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), mencionó que “la historia de los programas sociales en nuestro país es muy larga y surge de un reclamo de justicia de la sociedad”. Asimismo, que “el éxito de un programa depende de estudiarlo y, sobre todo, de evaluarlo. Por ejemplo, de los programas evaluados, el más exitoso es el programa Progresa, que posteriormente se convirtió en Oportunidades, porque desde el principio se previó que uno de sus componentes sería una evaluación de las más rigurosas, y esta evaluación se realizó desde que empezó y ha sido consecutiva a lo largo del tiempo”.
Las desigualdades en el desarrollo y la situación socioeconómica de algunos de los sectores de la población, es una limitante de gran consideración para estudiar alguna carrera profesional, ya que no cuentan con el suficiente recurso económico para solventar los costos que ello implica.
El Dr. Ying Cheong Cheng, Presidente de World Education Research Asocciation (WERA) en un Congreso de Investigación Educativa (2013) planteó la siguiente pregunta: ¿podemos sacar implicaciones para la educación, de la tercera ola de investigación educativa? La respuesta fue: Sí, pues les estamos dando la bienvenida a alumnos de alta calidad.
Es preocupante la posibilidad de que el presupuesto para la educación superior se reduzca para el año próximo y que esto impactará directamente en la expansión del sistema para seguir atendiendo a los jóvenes en edad de cursar estudios universitarios, generando a su vez otro tipo de impactos de orden social y económico propios de personas desocupadas: ocio, falta de esperanza de un cambio en su calidad de vida, etcétera.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.