La inclusión es uno de los ejes –junto al de equidad– presentes tanto en el Nuevo Modelo Educativo como en el discurso político para posicionar dicho Modelo. Pero, ¿cuál es el sentido que se le otorga y qué condiciones son necesarias generar para que las escuelas sean inclusivas?
La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad reconoce el derecho a la educación bajo tres enfoques: no discriminación, igualdad de oportunidades y asegurar la educación inclusiva a todos los niveles (INEGI, 2015). Sin embargo, de acuerdo a los resultados del Censo 2010, en México, sólo 45 personas con discapacidad de cada 100 en edad escolar, asisten a una institución educativa (INEGI, 2013).
Si algo nos enseñaron en las clases de Filosofía, es que René Descartes acuñó el famoso: “Pienso, luego existo”. Sin pretender dictar cátedra, este artículo se fundamenta en: “Si pienso”, el “luego” no es más que el futuro de mi pensar y pensar así (valga la redundancia) es una clave que me define como humano, ser individual.
La evaluación, cumple una función punitiva que es necesario erradicar y que se ha convertido en una moneda de cambio en la escuela, advierte la investigadora chilena Carolina Hirmas.
Para educar a niños con capacidades diferentes se debe entender primero que todos los niños son distintos. Esta es la premisa de la propuesta que las profesoras Liliana Ramos y Carolina Hirmas presentaron en el SIEI.
"Se requiere del esfuerzo de todos para cumplir el objetivo educativo nacional de lograr una mayor cobertura, inclusión y equidad en todos los grupos sociales y con ello, consolidar una sociedad más justa e incluyente”, expresó el subsecretario de Educación Básica, Alberto Curi Naime, en su primera aparición en público tras su nombramiento el 20 de noviembre pasado.
“La educación de este país no va a ser de calidad, si no se alcanza a todas y todos y esto incluye a las mujeres jóvenes embarazadas. La Reforma Educativa busca que la educación llegue a todos, particularmente a quienes se han visto obligados a abandonar sus estudios, que en su mayoría son mujeres”, señaló la subsecretaria de Educación Básica, Alba Martínez Olivé...
La educación es el eje del programa de gobierno de Michelle Bachellet, asegura Valentina Quiroga, subsecretaria de Educación chilena, al hablar del profundo proceso de reforma educativa que vive Chile, el más ambicioso de los últimos tiempos, anuncian sus autoridades educativas.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.