Ante el alud de nuevos desarrollos científicos y tecnológicos que están marcando la estructura de la sociedad del siglo XXI, es pertinente preguntarnos cómo debe reaccionar el sistema educativo de un país como México ante dichos avances. El conocimiento de las diversas disciplinas está en constante evolución, este conocimiento surge de la aplicación de una serie de principios y teorías que se suponen bien asentados y que deberían conformar la columna vertebral de los programas de enseñanza en los diferentes niveles. Esto es así hasta que se presentan cambios de tal magnitud, que hacen necesario modificar dichos planes de estudio, para tratar de incorporar los nuevos principios, posiblemente con nuevos enfoques y metodología.
Muy variados y complejos son los retos que enfrentan las sociedades de nuestro tiempo. El mundo está cambiando a un ritmo nunca visto, gracias en parte al progreso científico y tecnológico. Durante el siglo XX hubo avances espectaculares en las disciplinas tradicionales que nos permitieron responder preguntas básicas sobre el comportamiento de la naturaleza. Estos avances generaron aplicaciones que incluyen desde las súper computadoras, el uso médico de los láseres, fuentes alternas de energía, nuevos materiales, las comunicaciones vía satélite y la exploración del espacio, entre otros muchos. Todos estos desarrollos han transformado la estructura productiva y el comportamiento de la sociedad misma.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.