Después de un prolongado año escolar nos encontramos a unos días para el inicio del nuevo ciclo 2022-2023, todo parece indicar que será diferente, no solo por la naturaleza de regresar totalmente a la presencialidad y bajo el conocimiento de la estructura del nuevo Plan de Estudios de Educación Básica ( piloto). Al inicio del ciclo escolar se tiene programada la fase intensiva del CTE para los docentes en dos momentos, en el primero se realizará una valoración diagnóstica de los aprendizajes y el diseño de un plan de atención para resarcir el rezago educativo de los años anteriores; sin embargo habrá que recordar que los resultados en el pasado ciclo no muestran la realidad del proceso educativo, en algunos escenarios dadas las vicisitudes en las que se desarrollaba la educación se dio pauta para validar los aprendizajes de los alumnos, bajo esa circunstancia los docentes tendrán que diseñar diferentes alternativas que permitan fortalecer las trayectorias educativas y con ello fortalecer la idea de la Nueva Escuela Mexicana.
Inicia la cuenta regresiva para la culminación del ciclo escolar 2021-2022, las actividades en las distintas escuelas suelen ser complementarias, recreativas, organizativas y en el mejor de los casos de orden administrativo. Quedaron atrás los propósitos planeados durante un ciclo escolar híbrido, presencial o a distancia, la encomienda es cumplir con los 200 días de clases y considerar que los aprendizajes fueron alcanzados, sin importar los resultados del proceso de enseñanza, ni las condiciones pandémicas por las que estamos atravesando.
El presente ciclo escolar está por culminar, las actividades escolares se han desarrollado en casa, el proceso educativo se adaptó a las diversas condiciones de los actores educativos; la escuela continua como un espacio vacío, inerte de la vida de los alumnos y ausente de los cambios sociales generados por la pandemia; la dinámica escolar se transformó, el aprende en casa no solo fue el eslogan para atender la educación mediante televisión educativa, aprender desde los medios televisivos o tecnológicos se convirtió en la única alternativa para algunos y en una posibilidad de acercamiento para atender los programas de estudio.
De un día a otro la educación a nivel mundial se transformó, se quedaron atrás las formas tradicionales de la enseñanza escolarizada; la escuela dejo de ser el espacio de interacción social, los docentes se involucraron a los procesos diferenciados de la enseñanza. A pesar de que ha sido una tarea difícil, la adaptación a nuevas formas de enseñar y de aprender se han convertido en una alternativa cotidiana para cumplir con los propósitos de los planes y programas de estudio.
El panorama educativo para el próximo ciclo escolar no parece alentador, las condiciones para desarrollar un modelo escolarizado no son viables, la cifras que se anuncian día con día con respecto a la pandemia son un referente para validar la alternativa de un educación a distancia, mixta, híbrida o mediante el uso de diferentes herramientas no convencionales en la educación.
La inminente crisis generada por la pandemia del COVID-19 es tema de interés colectivo, la situación social por la que atraviesa la mayor parte de la población se encuentra llena de imaginarios, estamos en una época de reaprendizaje de hábitos, dejar aún lado las prácticas habituales requiere de un compromiso colectivo, una voluntad, un deseo por transformar lo cotidiano y con ello reconfigurar la forma de ver los problemas sociales; la incertidumbre, las emociones, los sentimientos, las ideas, sitúan el devenir como un claroscuro de la realidad; el momento histórico nos hace pensar en lo que vivimos y repensar en aquello que hemos dejado de hacer. En el caso de la educación la denominada nueva normalidad genera expectativas, retos por alcanzar, y necesidades por atender.
En los últimos meses el tema central para gran parte de la sociedad es la educación, en diversos lugares se habla, se cuestiona y se opina sobre las experiencias de una buena o mala educación en tiempos de cuarentena. La diversidad y viabilidad para atender la educación se ha reducido al uso indiscriminado de la tecnología como un recurso o una herramienta en los procesos de enseñanza en el mejor de los casos. Al cierre del ciclo escolar el balance en el cumplimiento de los planes y programas de estudio se encuentra lleno de incertidumbre, las actividades programadas en una modalidad a distancia generaron no solo un distanciamiento social, sino un alejamiento a la dinámica cotidiana de un proceso de enseñanza y de aprendizaje, se pudo validar que no es lo mismo situar la enseñanza en la escuela, que realizar en el mejor de casos actividades escolares en casa.
A más de un mes de establecer la alternativa de una educación a distancia para atender los problemas de sanidad generados por la pandemia del COVID-19, es innegable pensar que nos estamos enfrentando a una crisis educativa; el momento actual nos ha generado una serie de actividades ajenas a la que estábamos acostumbrados a realizar, nos preocupa la incertidumbre, nos mueve los retos por alcanzar, y nos transforma la necesidad de educar, es ahí donde toma sentido la denominada crisis; los espacios destinados para realizar las actividades escolares se encuentran vacíos, abandonados y ajenos de toda realidad de los procesos de educativos; los docentes se han convertido en soldados de una batalla sin cuartel, se encuentran desde la trinchera de sus casas diseñando diferentes estrategias para atender las adversidades que genera una educación a distancia.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.