En prácticamente todos los países existe un grupo de jóvenes que ha truncado su itinerario educativo debido a diversas razones económicas, sociales, familiares y/o personales. En el caso de México, muchos se ven obligados a interrumpir sus estudios sin haber obtenido su certificado de educación media superior, nivel educativo que forma parte de la educación obligatoria desde 2011.
Nuestro país está perdiendo a sus jóvenes. Conforme pasan los años aumenta la cantidad de adultos en el país, y se pierde el bono demográfico juvenil, además que no se han dado soluciones claras a la problemática de los jóvenes dijo Jose Antonio Pérez Islas.
La investigación sobre los jóvenes miembros de grupos étnicos de México es escasa y relativamente reciente, pero respecto de los consumos culturales de ese sector de la población es casi nula, aseguró Adrián de Garay Sánchez, de la UAM.
“Las reformas educativas del 92 –que hizo obligatoria la secundaria– y la del 2012 – que parece reforma laboral– no dicen nada sobre los seres que habitan los salones de clase: los jóvenes” afirmó José Antonio Pérez Islas, de la UNAM.
La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), que dirige José Ángel Gurría, señala en su informe Panorama de la Educación 2015, que México tiene un 22.3% de jóvenes de entre 15 y 29 que no estudian ni trabajan (“ninis”), ubicándose en el quinto lugar dentro de los países de la OCDE con el mayor porcentaje, luego de Turquía (31.3 %), Grecia (28.5 %), España (26.8 %) e Italia (26.1 %).
A partir de 2015, la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (Comipems) mejorará sus criterios de operación. Entre ellos la asignación, de acuerdo con el lugar de residencia, de aquellos aspirantes que se ubiquen en la evaluación de ingreso al bachillerato como con derecho a otra opción (CDO), es decir, que no fueron asignados a alguna de sus opciones educativas.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.