Información de interés para el magisterio, es la que se dio a conocer durante estos días, al término de la “Jornada Nacional de la Sana Distancia”, el pasado 30 de mayo, para hacer frente a la epidemia-pandemia del coronavirus. Según el Boletín No. 141 de la SEP (1 junio, 2020), “el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, presentó la Estrategia de Regreso a Clases Escalonada, para Educación Básica, Media Superior y Superior, correspondiente al Ciclo Escolar 2020-2021, así como el calendario de actividades para la conclusión del ciclo escolar vigente.” (1)
La escuela no es un lugar; y si así fuera, convendría discutir esa idea. La escuela es un conjunto de relaciones sociales que se dan a propósito de la educación. La escuela no está compuesta de edificios, salones, mesabancos o canchas. No, la escuela es mucho más que infraestructura física, es decir, más que muros, pisos, ventanas o puertas. La escuela, el colegio, o la misma universidad, como institución, es la unión de colegas que imparten un programa académico; aunque en el caso de la universidad (o instituciones de educación superior), en ella no sólo se ejerce la docencia, sino también se desarrollan investigaciones científicas, tecnológicas y humanísticas, y se realizan actividades de difusión y extensión de la cultura.
En la actual etapa del capitalismo industrial global, neoliberal, (menos proteccionismo y mayor liberación de mercados internacionales; menos Estado de bienestar y mayor participación privada o “privatización” de los servicios públicos), que, entre otras cosas, se ha caracterizado por su alta intensidad tecnológica, los espacios centrales o periféricos del poder científico y tecnológico mundial se encuentran ocupados por empresas trasnacionales, dicho esto en términos esquemáticos.
El pasado 16 de abril amanecimos con la noticia de que la Jornada Nacional de Sana Distancia permanecerá vigente hasta el 30 de mayo de 2020. Esto fue informado durante la conferencia de esta mañana en Palacio Nacional. Es algo que ya se esperaba debido al curso reciente de los acontecimientos, así como por los datos dados a conocer diariamente por las autoridades del sector salud.
El 16 de febrero, se transmitió por TV UNAM una entrevista que realizó John Ackerman a Esteban Moctezuma, titular de Educación Pública del gobierno federal de la “4T”. Durante el programa televisivo -al cual puede accederse vía internet- (1), el secretario de Educación Pública señaló que hay dos pilares del proyecto educativo del nuevo “régimen”. “En la educación –dijo- hay dos pilares que sustentan el proyecto educativo del actual gobierno de la República: la “Equidad” y a la “Excelencia” educativa.”, (y que no sólo es retórica, sino que esos términos están plasmados en el texto Constitucional actual).
Antes del 1 de diciembre, el gobierno de la “4T” se había pronunciado por emprender una Reforma Educativa “de raíz.
Por el momento, no se ven claros los rasgos del cambio de régimen de la “4T” en materia de educación pública. En lo que sigue expondré las evidencias y las razones por las cuales considero que “el cambio” no ha llegado ni ha tenido lugar (en sus contenidos ni en sus formas) en el ámbito de la educación en México, hoy, al cumplirse un año de la toma de posesión del presidente Andrés Manuel López Obrador.
En agosto pasado, la Secretaría de Educación Pública, a través de la guía del Taller de Capacitación “Hacia una Nueva Escuela Mexicana”, entregada a las maestras y los maestros durante el periodo previo al inicio del ciclo escolar 2019-2020 (fase intensiva), dio a conocer lo siguiente con respecto al cambio “de formato” que el actual gobierno de la 4T propone en materia de Planes y Programas (o cambio curricular) de la Educación Básica en México:
Dentro del contexto de discusiones sobre las leyes secundarias en materia educativa en el Congreso, el punto 2 de las “Preocupaciones Generales” (1) del colectivo RED (Red / Educación / Derechos), integrado por académicos de la UNAM, el CINVESTAV, la Universidad Ibero y el Tec de Monterrey, entre otras instituciones de educación superior, registra lo siguiente: “Regresa y se afirma la injerencia sindical en comisiones tripartitas relacionadas con el ingreso, promoción y reconocimiento docente. Se pierde la rectoría del Estado y con ello retornan la venta, renta y herencia de plazas docentes.”
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.