¿Dónde queda la soberanía cognitiva y científico-tecnológica de países como México? ¿Dónde la formación humanista? ¿Dónde la calidez del contacto y las miradas entre los seres humanos que son docentes y estudiantes? ¿Cómo proteger a los estudiantes del abandono y la inequidad provocada por la fisura digital? ¿Cómo superar los desafíos de las instituciones y los agentes del acto educativo? ¿Cómo hacer que estudiantes sin medios tecnológicos ni recursos financieros no queden sin oportunidades? En estas páginas se proponen algunas respuestas. No será posible sin un ideal de formación, sin otro modelo educativo o proyecto estratégico distinto. Es necesario diseñar la educación y la universidad pospandemia.
Tengo sentimientos encontrados frente al inicio de clases. Motivos de preocupación y otros de tranquilidad. Entre los segundos, un correo de la dirección de la escuela donde Mariana Belén cursa el bachillerato. Informan que después de aplicar una encuesta a las familias de sus estudiantes, con base en los datos, continuarán las sesiones en línea por el riesgo que advierten.
Soy profesor en la Universidad de Colima. Lo saben buenos amigos que me conocen o siguen desde hace tiempo. Ahora imparto un curso en la licenciatura en Pedagogía a estudiantes del sexto semestre, grupo C; mujeres, la gran mayoría. Hace algunas semanas les propuse escribir un artículo colectivo, experiencia que ya viví con resultados fantásticos.
En marzo del año pasado no imaginábamos lo que se venía para el mundo, la salud de las poblaciones y los sistemas escolares. Habíamos tenido una experiencia con otro virus una década atrás, de distintas dimensiones y consecuencias, pero tendemos a olvidarnos pronto o nos absorben los compromisos cotidianos.
El martes el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, fue de nuevo noticia. Anunció que en enero los estados en el verde del semáforo epidemiológico regresarán a clases con protocolos sanitarios y de manera voluntaria.
La educación también es buena noticia. Me gusta repetirlo cada vez que se presta la menor ocasión. Hoy lo es. Gracias al trabajo colectivo de una veintena de personas, tenemos ya en prensa la edición del libro Cuando enseñamos y aprendimos en casa. La pandemia en las escuelas de Colima, obra que coordiné con Rogelio Javier Alonso Ruiz, director de escuela primaria y maestro en el Instituto Superior de Educación Normal del Estado de Colima.
El Diario de la Educación, espacio periodístico español donde colaboro desde hace tres años, difundió el Manifiesto por otra educación en tiempos de crisis. 25 propuestas, obra del Foro de Sevilla. Lo firman José Gimeno Sacristán, Jaume Carbonell, Jaume Martínez Bonafé y Julio Rogero.
Hace tiempo discuto el tema de las tareas escolares para casa. Soy partidario de revisarlas con lupa, de discernir su relevancia. El tema tiene alcances mundiales: en muchos países se analiza la pertinencia de atiborrar a los estudiantes. También están los otros, los sistemas educativos altamente estresantes, orientales, sobre todo, que convierten al alumnado en rehén de las rutinas en la escuela y fuera de ella.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.