En lo que va del “año clave”, los hechos educativos que se van registrando, se anuncian como “bien intencionados”, pero en la realidad apuntan en sentido contrario. Esta enmarañada configuración educativa viene asentando lo establecido desde la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPF) de 2013. Me refiero al concurso de oposición para ingresar a la docencia de nivel básico y medio superior.
En las noticias, la inconformidad docente se ha vuelto un lugar común. Ya intuimos las noticias que nos hablan de manifestaciones en las calles o en los eventos. Lamentablemente, se ha vuelto una normalidad escuchar que hay una marcha, y no es nada raro enterarse de que hay otro esfuerzo de los docentes por dignificar su labor. Lo más triste, es el marasmo emocional y sistémico que nos arropa. Hay muchas palabras en muchas bocas; hay inconformidades similares, pero con reacciones distintas en dos países latinoamericanos.
Los movimientos del personal docente, generalmente, son de dos tipos: personales y profesionales. Los personales tienen que ver con cambio de residencia, permisos, maternidad, etcétera. Los profesionales obedecen a cambio de categoría, de adscripción, año sabático, jubilación, licencias y otros.
Como resultado de la negociación salarial 2014, el Gobierno federal entregará 500 millones de pesos al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). El gremio que encabeza Juan Díaz de la Torre deberá usar esos recursos para difundir los beneficios de la reforma educativa, repartir computadoras entre los maestros y organizar actividades culturales y de capacitación entre los profesores.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.