Con motivo del Día Mundial contra el Trabajo Infantil rescato una entrevista que me dio mi querida Paz Lemus, en octubre de 2013, en Zacatecas, Zac., y que yo convertí en un relato en primera persona para escuchar su voz. Aquí se reúnen los riesgos, la losa del machismo, los efectos de la exclusión y la infancia perdida en la lucha por la sobrevivencia, pero también los sueños de una niña a la que la escuela rescató de las garras del trabajo infantil y dio autonomía. Urge que en México un verdadero sistema de protección especial, que ordene tomar medidas pertinentes para eliminar el trabajo infantil y garantizar que todas las niñas, los niños y los adolescentes ejerzan su derecho a la educación y logren alcanzar su máximo potencial.
Hace unas semanas leí “México 2010. Diario de una madre mutilada” (2011), de Ester Hernández Palacios. Desde entonces quiero escribir esta nota, pero no me han dejado la desazón, la pena, las lágrimas. Me siento impotente mientras trato de pensar en cómo me educa una víctima como Ester y su texto, en la lucha contra la violencia en Veracruz.
Bonito el artículo de Juan Villoro del 6 de mayo, en Reforma, en el que cuenta la historia de Rosalba Tepole Quiahua, “una niña que soñaba con elocuencia en náhuatl y en español”, nacida en Zongolica, Veracruz.
¿Qué podemos hacer por un Veracruz tan lastimado por las violaciones de derechos humanos, en particular de niñas, niños y adolescentes? En mi opinión luchar porque el Estado funcione y dar el debate, con inteligencia y corazón, para construir sistemas de protección de niñas, niños y adolescentes (NNA) que den efectividad a los derechos.
Empiezo con ese texto porque Elizabeth Barret Browning, en pleno siglo XIX, denunció el trabajo infantil en las fábricas textiles inglesas y sus efectos en la destrucción del potencial físico e intelectual de niños y niñas, lo que dio lugar a extendidas denuncias que produjeron cambios legislativos para limitar la voracidad del capitalismo más salvaje.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.