En síntesis, es realmente difícil estar en desacuerdo con lo planteado por el marco curricular y el plan de estudios 2022, el problema es ¿cómo se logra? ¿cuál es el camino? Es esperable que, como dice el poema, tendremos que hacerlo al andar.
El Nuevo Marco Curricular presenta un conjunto de elementos interesantes, potencialmente positivos y algunos peligros que deberán subsanarse a la brevedad. En síntesis, aunque existen voces en contra o a favor, el cometido de este escrito ha sido tratar de vislumbrar tanto las fortalezas como tensiones y oportunidades de este nuevo marco curricular. Sin duda es una apuesta arriesgada que tiene el potencial de mover lo que pensamos que es el fin mismo de la educación y con ella del sistema educativo y la escuela. Seguimos expectantes de qué sucederá en meses venideros y en la estrategia que seguirá la SEP para lograr que permee al sistema educativo.
Después de un año de trabajo, cinco universidades mexicanas nos dimos a la tarea de realizar un estudio que tenía por cometido el conocer el estado de la educación mexicana durante el ciclo escolar 2020-2021. Ciclo escolar marcado por la pandemia por la COVID-19 y que sin lugar a dudas hizo que docentes, directivos y autoridades educativas se plantearan cómo enfrentar a este gran reto.
Así pues, al menos desde los centros de sostenimiento particular, cobrará gran importancia el que cada familia pueda corroborar la modalidad que habrá de operar durante este nuevo regreso a clases. Para quienes regresen a través de la presencialidad, la preservación salud física y emocional va a ser el mayor reto, mientras que para quienes regresen en un esquema híbrido, tanto la salud como lo pedagógico y tecnológico brindarán un interesante bricolaje de retos.
Sin duda alguna, este tiempo de educación en contingencia por la COVID-19 ha sido de un momento de grandes retos tanto para las familias, como para estudiantes, docentes y autoridades educativas. Al día de hoy existen ya varios estudios sobre qué fue lo que sucedió durante este tiempo y han brindado información valiosa que nos permite poner en relieve la complejidad del fenómeno educativo. Un ejemplo de lo anterior fue un trabajo previo que habíamos realizado en el grupo interinstitucional “Educar en Contingencia” (https://sites.google.com/view/tucursovirtual/investigaci%C3%B3n-contingencia) en el que obtuvimos una muestra nacional de más de 300,000 familias, estudiantes y docentes. En este estudio encontramos datos de gran relevancia como el hecho de que 1 de cada 5 estudiantes no sabe si continuará la escuela durante el ciclo escolar 2021-2022 o que 9 de cada 10 docentes y estudiantes (independientemente del contexto) emplearon WhatsApp como el medio de comunicación y gestión de recursos y tareas durante todo el ciclo escolar.
Recuerdo aquel texto escrito por Don Pablo Latapí titulado “Andante con brío”. En este texto, se narraba una a una las interacciones que Don Pablo tuvo con los secretarios de educación que conoció. Sin duda entre sus líneas se revelaba no sólo el perfil profesional de quienes han ocupado el cargo de Vasconcelos, sino también, quiénes eran como personas.
En los primeros días del mes de marzo han salido a la luz dos modificaciones normativas que significan fuertes impactos a la educación superior privada. El primero es prácticamente legal y el segundo aún no lo es, aunque se da como un hecho. Evidentemente se trata de la nueva Ley General de Educación Superior aprobada por la Cámara de Diputados el 9 de marzo y que ya había sido aprobada por unanimidad en el senado el 9 de diciembre. La que aún no es un cambio legal es la correspondiente al Reglamento del Sistema Nacional de Investigadores, que está circulando en las redes académicas con carácter de “tiro seguro”.
Durante el mes de enero de este año, comenzó a difundirse una noticia sobre el eventual regreso a clases de las escuelas particulares. Quizás uno de los primeros medios en difundir la nota fue el Financiero (https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/colegios-particulares-amagan-con-regresar-a-clases-presenciales-en-febrero-si-o-si). En dicho reporte, el presidente de la Asociación Nacional de Escuelas Particulares (ANEP), Alfredo Villar Jiménez, afirmaba que las escuelas particulares abrirán sus puertas “sí o sí”. Para ello, se hacía alusión a cifras catastróficas sobre el cierre de 10 mil escuelas particulares.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.