En un escrito reciente, a propósito de la intención y acciones por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP), mediante el cual se pretende la transformación de las Escuelas Normales en nuestro país, el Consejero Presidente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), Eduardo Backhoff Escudero, establece, a modo de comparación con las Instituciones de Educación Superior que forman a profesionales de la medicina, una serie de puntos específicos en donde, a su ver, las Escuelas Normales deberían de tomar en consideración para su mejora.
Uno de los argumentos que de manera permanente se han esgrimido sobre la necesidad de la evaluación como punto de soporte de la Reforma Educativa, tiene que ver con la necesidad de conocer cuáles son las áreas de mejora para poder emprender en consecuencia acciones que permitan generar acciones del Estado Mexicano para su solución.
De acuerdo con el Maestro Pablo Latapí, no se puede ejercer ninguno de los derechos civiles, polí ticos, sociales, económicos o culturales sin un mínimo de educación, por lo que recibir educación se constituye en un derecho consagrado en nuestra Carta Magna, la cual se encuentra apenas a 17 días de cumplir sus primeros cien años de vida.
Recién el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) dio a conocer el pasado 6 de diciembre los resultados del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes 2015 (PISA, por sus siglas en inglés) por parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), cuando el Secretario de Educación Pública ya estaba culpando a los gobiernos anteriores y justificando por qué se debería de continuar aplicando la reforma educativa en nuestro país, junto con su vocero oficial en la Organización “Mexicanos Primero”.
Existe una larga tradición en nuestro país que demuestra que las acciones mediáticas en materia educativa representan, en la mayoría de las ocasiones, que valiosos recursos económicos sean tirados a la basura, porque desde las altas esferas gubernamentales, responsables del tema educativo, se insiste en voltear a ver la inmediatez de los resultados visibles con fines meramente electorales, siendo la educación un tema que requiere de observarse con perspectiva de política pública transexenal, algo que se desconoce en el ámbito federal desde hace un número importante de años.
Lamentamos a diario que tengamos un sistema educativo con carencias en los resultados de las evaluaciones internacionales en comparación con los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con afirmaciones de quien dirige la política educativa en México de que la educación es una política de Estado, sin embargo, los datos que a diario observamos con motivo de la aplicación de una lamentable política presupuestal, nos muestran una realidad muy diferente.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.