La emergencia sanitaria ha generado una cantidad de efectos inconmensurables, los cuales aún no han sido analizados por la investigación para conocer los efectos que estos pueden tener sobre las personas en los diferentes ámbitos. En la innovación de la educación, de las principales acciones para enfrentar la pandemia, fue el uso de los medios tecnológicos como alternativa a la educación presencial, sin embargo, las tecnologías de la información y la comunicación en lo general, y las redes sociales por sí mismas en lo particular, presentan diferentes elementos que impactan de una manera específica en los efectos que pueden tener en el aprendizaje, por lo que resulta una temática actual y pertinente, la cual apertura nuevas líneas de investigación hacia el futuro de la innovación. Es así como, dentro del contexto educativo, la ciberdesinhibición afecta según sea canalizado al estudiante y el entorno de este hacia su deterioro o aumento en el aprendizaje a través de medios y redes sociales donde no exista una retroalimentación de facciones instantánea sin un equipo tecnológico de por medio.
A través de la evolución de la educación, hemos percatado las más grandes pautas al disociar lo ‘tradicional’; que viene ser todo lo que algún modo tenía vigencia pedagógica y, de lo ‘moderno’; que viene siendo toda la renovación a través de diferentes escuelas, tendencias y orientaciones, que cobra cuerpo y vigencia a partir de este siglo y fines del anterior.
Vivimos en una sociedad que, a costa de los [1]personajes que hacen hincapié sobre un número en una boleta como símbolo absoluto de inteligencia, llevan consecuencias directas e indirectas al educando, sus emociones, y su contexto, cegándolo a veces de por vida, de la infinidad de espacios donde él o ella pueda destacar.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.