Hay que tener cuidado con la prisa. No solo es mala consejera sino esconde, muchas veces, la sinrazón de emprender la carrera sin reflexionar la validez del destino, lo adecuado del rumbo ni la velocidad para llegar.
Vamos cuanto antes. ¿A donde? Ya veremos. ¿Por dónde? Quién sabe, dale derecho hasta topar con pared. ¿Corro? No, ¿qué no entiendes? vuela pues vamos con apuro. Y sí, se va muy rápido sin tener claro, bien a bien, cuál es la estación del tren donde bajamos o si esta vereda es la mejor. Hechos la raya.
En mala hora hemos confundido al sistema educativo del país con el sistema escolar. De ello deriva que los signos de continuidad de la forma escuela sean predominantes: la clase cucha, la tarea abundante y el libro como muleta, sin el que no se puede andar.
Llegó lo inevitable y aún falta lo más duro. No se puede detener. Hemos aprendido que si se actúa de forma inteligente, con los recursos factibles, mecanismos adecuados y a tiempo, es posible intentar que el efecto de la pandemia sobre el sistema de salud no lo desborde.
Es cosa de ir a la farmacia en estos días y pasar al lado de una escuela. La que vi tiene cadena en la puerta y un candado. Está desierta. El letrero en que se informa el cese de las clases a partir del 23 de marzo ya parece viejo. México: en números redondos, 265 mil planteles educativos están cerrados, 32 millones de estudiantes, desde preescolar hasta posgrado, no asisten hace dos semanas a los salones. Vacíos. Han de tener ya mucho polvo. Y dos millones de docentes no se desplazan, cada día, a sus quehaceres. La escuela se detuvo.
Vivimos tiempos extraños: el signo más contundente de la solidaridad es juntarnos. Así pasa ante la muerte, la alegría, la coincidencia en unos colores de camiseta que juegan contra otros lo que sea; no hay metro y medio que valga para jugar dominó y escuchar el sonar de las fichas, ni se puede ver, hoy, una cascarita en la calle o en un baldío. Lo nuestro es, en el arrime, mirar el fuego, comer en bola, o con alguien, o a solas pero viendo a otras mesas donde, anexos, se habla o se mira el celular. Nos juntamos para exigir, reclamar, algo que nos parezca justo y sentir que si la calle está llena, y “no somos uno, no somos cien, prensa vendida cuéntanos bien”, tenemos fuerza, las cosas cambiarán y para bien: seguro, ¿no ves que somos un buti? (gente joven, esa palabra se usaba para decir que éramos un buen: hartos).
A pesar de la pandemia, e incluso en medio de ella, hay otras noticias importantes. No solo se lucha contra ese virus invisible a nuestros ojos, sino contra la muy visible corrupción y opacidad en el SNTE. Leamos, apoyemos, no les dejemos a solas y lejos de nuestra preocupación.
¿A poco no? ¡Faltaba más! Han retornado, tozudas, como cada marzo. Algunas veloces, tempraneras; otras con cierta calma o timidez, pero las jacarandas de nuestra ciudad han regresado. No podían faltar. Urgía su presencia porque el 8 y 9 de marzo de este año que reitera su nombre –2020– viviremos dos sucesos que, como ellas, simbolizan la tenaz persistencia por vivir.
Mienten. Saben que en la opinión pública se ha instalado la idea que, por primera vez, gracias al T-MEC y las reformas legales que suscitó, las elecciones en el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, para renovar a las dirigencias en sus Secciones a lo largo del país, serán democráticas. Se afirma que todas las personas integrantes del magisterio, acreditadas, podrán votar de manera libre, directa, universal y secreta para elegir a la planilla que conducirá a la estructura sindical a la que pertenecen. Esto se estipula en el Reglamento para la Elección de las Directivas Seccionales del SNTE, que el Comité Ejecutivo Nacional ha elaborado.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.