Esta vez, la crónica empezará por el final, relatando ese tipo de sorpresas que el periodismo regala cuando uno es aprendiz de reportero. Quizá sea “la nota” de la sesión, aunque ya no había público y los muchachos de las cámaras quitaban los cables del suelo, jalándolos para separar la cinta adhesiva que les ponen encima para que no se tropiecen los que pasan.
En nuestro país, cuando algún seminario o mesa redonda empiecen a tiempo, se dará una marometa la Diana Cazadora. De ese tamaño es la costumbre de faltar al respeto a los que se les ocurre la malhadada idea de ser puntuales. Es el caso del Seminario del INEE sobre la Reforma Educativa: avances y desafíos: de las tres sesiones que van, las tres han iniciado tarde y a nadie le importa… eso sí, Ricardo Raphael, José Buendía y Gabriela Warkentin, coordinadores de las mesas, cerca del final, siempre dicen que “el tiempo es un tirano”, que “nos podríamos pasar dos horas más hablando del tema”, que “ya nos queda poco tiempo, que no hay lugar para las preguntas”. No son ellos los responsables, sino los que participan en el podio o, simplemente, los malos usos y peores costumbres. Eso sí, no es cultural, como tampoco la corrupción: enmendarlo derivaría de la intervención de los responsables de las instituciones. Esperemos sentados…
Mire usted: luego de 12 años de asistencia a la escuela, al terminar la educación media superior, tres de cada 10 estudiantes “no pueden identificar las ideas centrales de un texto de opinión”, y seis de cada 10 “no logran adquirir las competencias elementales del álgebra”. Estos son los resultados generales del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (PLANEA), examen que aplica el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) a los alumnos que están terminando la prepa.
Ocho días después del terremoto, la sala del INEE donde se llevaría a cabo la segunda sesión del Seminario para hace un balance de la Reforma Educativa está, a las 5, y a las 5 y 10, y a las 5 y cuarto casi vacía.
Quizá no hay tantas como expendios de alimentos chatarra, pero las escuelas son un espacio común hasta en las poblaciones más apartadas, pequeñas y pobres. Sitio compartido por un tercio de la población del país. Lugar al que acuden cientos de miles de profesores y maestras: más de un millón. Incontables aulas, algunas de bajareque y lámina, otras con piso firme y computadoras para todos. No pocas con grietas de tal magnitud que se trasladan a una casa, a la cancha de básquet, la sombra de un árbol, a otra escuela amiga.
Recuerdo que en las marchas por Ayotzinapa, y otras antaño también andadas por el que esto escribe, se grita: “Que no te eduque/ la Rosa de Guadalupe”, refiriéndose a un programa muy visto en El Canal de las Estrellas, hoy solo llamado “las Estrellas”.
El Auditorio del INEE está lleno. Los que hablarán, en su sitio: por parte de la SEP, el subsecretario de Planeación, Otto Granados y Ana María Aceves, quien dirige la Coordinación del Servicio Profesional Docente (SPD). Si seguimos de izquierda a derecha, como en los pies de foto en los periódicos, está el Rodolfo Ramírez, del Instituto Belisario Domínguez del Senado, como experto independiente. A su lado, Teresa Bracho, Consejera del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y, en el extremo izquierdo, según se ve de frente el podio, Ricardo Raphael, quien moderará a los parlantes.
Forma es fondo: el mensaje del presidente Peña, al día siguiente de la entrega de su 5to Informe, ocurrió frente a sus invitados. Así como la investigación del asunto de la Casa Blanca fue realizada por un subordinado —él lo designó—, la reacción de los convidados a Palacio Nacional era predecible: absolución en el primer caso, y aplausos abundantes en el segundo. Me investiga al que nombro y pago; me oyen los que sé que sí aplauden y en el momento justo. Nadie va a responder ni a ensuciar con la más mínima crítica la presentación de su mirada sobre el país: qué ganas de tener pasaporte para vivir en esa nación de la que habla.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.