No hace falta ser un genio para advertir que existe un fuerte descontento en el ámbito magisterial, se percibe en las redes sociales, en las charlas de pasillo, al interior de las escuelas y en las pláticas familiares, y, de manera más tenue en los medios masivos de comunicación.
Una de las grandes debilidades que se puede atribuir a la denominada reforma educativa, es que fue ideada por quien hoy encabeza la Secretaría de Educación Pública, cuando éste se hacía cargo de la oficina de la Presidencia de la República, en un pequeño espacio con los líderes de los tres principales partidos políticos y sólo bajó en términos de indicación a las cámaras legislativas, sin una consulta al magisterio y, cuando ésta se dio años más tarde, no fue tomada en consideración.
Durante más de una década fui director de instituciones de Educación Normal y siempre en cada oportunidad que tuve de compartir unas palabras con el estudiantado, mis palabras estuvieron orientadas hacia que eran el futuro, la medida y el modelo del cambio, de encabezar siempre un proceso de transformación y mejoramiento del esquema de la educación que tenemos en nuestro país.
El gran problema de la mal denominada “reforma educativa” es que parte del hecho de que si la educación se encuentra mal, es por culpa del magisterio. En los hechos las modificaciones legales que se llevaron a cabo, no incorporan ninguna iniciativa de cambio en los métodos de enseñanza, tampoco se fortalecen a las Instituciones Formadoras de Docentes, y menos se emiten nuevos planes y programas de estudio, cuando desde hace tres años las autoridades educativas fueron a decir a la OCDE que el primer paso en la reforma educativa sería tener planes y programas nuevos que a la fecha no existen.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.