Se requiere que las instituciones recuperen el liderazgo social, los esquemas participativos, el salir a la calle y tener y sufrir la mística de ayudar a las y los otros. Con ello poco a poco se podrá generar un capital social nuevo (inédito), el capital del vínculo social entre los preparados (estudiantes universitarios) y los necesitados los pobres y desplazados, dicho vínculo serviría para generar una alianza en torno al cambio y a la participación social.
Según el diccionario, un intelectual es un personaje que se dedica al estudio y la producción académica a través de la reflexión crítica sobre algún segmento de la realidad y a su vez es capaz de comunicar sus ideas con la pretensión de influir en sectores de la sociedad, alcanzando cierto estatus de autoridad ante la opinión pública o ante la comunidad especializada que tiene acceso a su producción.
Con la aprobación de la Ley General de Educación Superior, la cual fue promulgada desde el año 2019, se genera visibilidad y una nueva forma de organización de las instituciones de educación superior (IES), al dividirlas en tres tipos:
Universidades tradicionales.
Institutos tecnológicos.
Instituciones abocadas en las tareas de formación docente.
En infinidad de círculos académicos se reconoce la necesidad de un cambio en la educación pública, desde el ciclo básico hasta el trabajo en la Universidad, un cambio que garantice otra serie de cambios y que no solo garantice mejores resultados, que sirva para mejoran los indicadores generales del funcionamiento de dicho sistema; sino también para hacer más amigable la gestión escolar de todos los días, que las alumnas y los alumnos salgan contentos de sus escuelas y que se sientan felices y orgullosos de formarse escolarmente.
En nuestra tradición cultural se acostumbra enunciar deseos para el año que inicia. Son ejemplos recurrentes: hacer una dieta, bajar de peso, hacer ejercicio, ponerse a leer, disminuir el uso y abuso de los dispositivos electrónicos, etc. La zarandeada que nos ha dado el año 2020 que por fin terminó, ha dado lugar a muy poco margen para pensar a futuro, cuando el pasado nos atrapó con amenazas de contagio e infecciones. Es por ello que desde el sentido común el deseo por preservar la salud y evitar los riesgos sea la prioridad número uno.
Este 29 de agosto se cumple el 42 aniversario de la fundación de la Universidad Pedagógica Nacional, en ello distintas voces entre ellas la rectora Dra. Rosa María Torres, y el subsecretario de Educación Superior Luciano Concheiro han manifestado una postura en esta fecha emblemática, ha habido también foros de discusión organizados por algunos colegas o colectivos o de varias expresiones político – académicas de la propia Universidad.
Hace unos días tuve que salir por motivos personales al centro de la ciudad, había permanecido en casa según las recomendaciones sanitarias y por exigencias laborales. Recorrí las calles del centro de la ciudad, calles desoladas que semejan a un pueblo fantasma, negocios cerrados, algunas personas que iban o venían con su respectivo cubrebocas.
En nuestro país dentro del Sistema Educativo Nacional (SEN) se viven cada año dos ejercicios de planeación; el que corresponde a cada inicio de año escolar en el mes de agosto y el correspondiente al año fiscal que arranca en enero como sucede ahora. A ambos se les conoce genéricamente como año fiscal y año escolar, cada uno con sus distinciones, sus especificidades y sus exigencias respectivas.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.