Pocos pensamos que la alternancia política iba a generar tantos problemas e inconformidades políticas. La llegada de un partido diferente y de un candidato no convencional no ha sido bien visto por todos aquellas personas que mantienen una mentalidad conservadora. Es obvio pensar que con el PRI y con la PAN, nos fue muy mal durante más de ochenta años bajo la llamada “dictadura perfecta”. (según lo dijo Mario Vargas Llosa)
Si bien se ha tornado en un lugar común decir o reconocer que los gobiernos salientes no cumplieron con sus promesas propuestas y aspiraciones educativas, habría que preguntarse por qué la mayoría de los gobiernos salientes deja un balance deficitario en la evaluación de su desempeño institucional.
En el marco de la X Reunión Nacional del movimiento denominado “Refundación de la UPN”, la cual se realiza los días 5, 6 y 7 en la ciudad de Guanajuato, esta es la postura que presento en calidad de profesor de dicha Universidad a esta Reunión Nacional.
Ya reiteradamente se ha dicho que este 1° de diciembre es el día de cambio de gobierno, se va Enrique Peña Nieto y llega Andrés Manuel López Obrador, dicho relevo no es cualquier cosa, puede que sea (así lo esperamos muchos), un parteaguas en la historia política y social en nuestro país.
Estamos a muy pocos días de vivir la llegada de un nuevo gobierno, el cual no es cualquier gobierno, será el gobierno que representa la transición estructural y de una vuelta de tuerca hacia la izquierda.
Los y las docentes son los principales protagonistas de los actos, los hechos, los resultados y los avances educativos; no hay más. En este sentido desde hace muchos años se ha abierto un fuerte debate en torno a discutir si la carrera docente es un oficio o una profesión. Tratando de seguir la historia y la genealogía de la profesión, ésta inició como un oficio que requería una serie de habilidades básicas y especificas cuya tarea central era la de garantizar la transmisión de conocimientos y el acceso de los escolares a los mismos lo más fiel posible a la visión del que trasmitía.
El reciente anuncio del presidente electo López Obrador, de la desaparición inminente del INEE (Instituto Nacional de Evaluación de la Educación) ha cimbrado algunos espacios académicos e institucionales en nuestro país. El INEE que durante cinco años estuvo a la ofensiva con cierto dejo de soberbia y sobrada autoridad. Hoy se siente en la lona, pide alianzas y apoyos para que no desaparecer.
La famosa consulta para conformar un acuerdo nacional por la educación (tal como lleva de nombre el presente artículo), no salió como se esperaba o más bien salió exactamente como se pensaba.
En estos momentos de la consulta y después de los incidentes de Guerrero, de Michoacán y de Zacatecas, se percibe un ambiente de desánimo y de decepción de dicha consulta. Yo ya lo había escrito haciendo el recuento o la reseña de lo que pasó en Jalisco, (Educación Futura, 1° de octubre 2018), sin embargo tuvieron que pasar nuevos eventos y pasar otras cosas para concluir que dicha consulta ha sido un fraude y un verdadero fracaso.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.